1. Cruzando el charco


    Fecha: 28/12/2021, Categorías: Gays Autor: Elegos, Fuente: CuentoRelatos

    Un día al revisar mi correo asociado la cuenta de relatos vi que alguien me había escrito. Un tal Jeferson Granero, decía literalmente que le gustaban mis relatos y que era un chico guapete; eso y un número de teléfono de Colombia. Un poco lejos de España, pero bien, un admirador es un admirador, pensé. Le envié un whatsapp y contestó al poco tiempo. Empezamos a hablar y conectamos en seguida. Era un joven bi, su rol gay era principalmente pasivo y no había tenido muchas experiencias. A punto había estado de tener algo en los aseos de la universidad donde estudia, pero había gente y no pudo ser. Estuvimos hablando de algunas de ellas, yo tengo 48 años y he vivido algo más que él a sus 19.
    
    La conversación fue fluida y en menos de media hora me pidió hacer una videollamada. Así que me fui para la habitación, me acosté en la cama, me puse los auriculares y empezamos. Nos gustamos en seguida. Tenía una voz dulce y acaramelada que te envolvía, unos ojos almendrados, grandes y curiosos y unos labios carnosos, grandes y sugerentes. Y de repente bajo la cámara hasta su polla y empezó a hacerse una paja. Tenía una polla fantástica, grande y fina. Movía su mano con gracia arriba y abajo y su polla se movía a un ritmo fantástico. La mía creció rápidamente y empecé a hacerme una paja yo también. Tal vez fue su voz o esa polla tan bonita, pero lo cierto es que me corrí como nunca, unos diez lefazos largos y abundantes; dos de ellos pasaron por encima de la cabeza y otro me dio en la ...
    ... cara. Él al ver que me corría se corrió también muy abundantemente, era maravilloso ver salir los chorros de blanca leche de su hermosa polla.
    
    Pero claro, nos separaban unos doce mil kilómetros, así que después de este fantástico encuentro no hubo nada más. Yo le hablé de algunas me mis conquistas, hablamos unas cuantas veces, le envié vídeos de mi zona y poco más.
    
    Un día de repente me llama y al descolgar me dice: —¿Oye me puedes venir a recoger que estoy en el aeropuerto y no sé a dónde tengo que ir?
    
    —¿Qué? Perdona que estás dónde, como que estás en el aeropuerto —Me explicó que se había venido a España y estaba en el aeropuerto de Valencia. Empezaba a patinarle la lengua, entre el yet lag y que en Colombia vivía a más de 2500 metros de altura y Valencia está a nivel del mar, estaba como si llevara dos copas de más. Así que flipando fui a recogerlo al aeropuerto.
    
    Al verlo nos saludamos cordialmente, lo ayudé a cargar las maletas en mi coche y le pregunté si tenía hotel o sitio y me dijo casi dormido que no. Supuse que al menos de momento sería mejor llevarlo a casa y ver de qué iba todo esto. El viaje en el coche fue aburrido, unos veinte minutos, él ya estaba dormido. En los semáforos lo miraba, iba vestido con unos pantalones vaqueros pirata hasta las rodillas y una camiseta. Tenía el pelo corto y realmente era muy guapo. Entre las piernas se notaba un gran bulto.
    
    Al llegar a casa, metí el coche en el garaje y me costó horrores subirlo a él y a sus maletas. ...
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