1. Luze (1)


    Fecha: 01/01/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: rafacal, Fuente: CuentoRelatos

    ... como si fueran naipes en un juego de póker.
    
    Las hay que han enviudado una vez y hasta dos veces; han enterrado a uno… o dos. Las hay divorciadas una o más veces; estas son las que más experiencia tienen en relaciones humanas, pues han atravesado varios caudalosos ríos, por lo tanto, saben nadar contra la corriente.
    
    Pasaron algo así como ocho meses y Luze había pasado a la historia. Nunca pensaba en ella y si lo hubiera hecho, hubiera recordado su inmediata reacción ante mi insinuación de sexo. Cierta noche, solo en casa y algo hundido en aburrición, decidí llamarla a darle un saludo. Hablamos por un largo rato y sin presión alguna de ella o mía, concertamos que, en un par de días, yo iría a visitarla a su apartamento.
    
    Allí llegué; la animada conversación varió entre muchos temas, en los que no incluí sexo ni erotismo. Es más, no se me pasaba por la mente plan alguno, ni intención de presionarla sexualmente; sin embargo, observaba en ella gestos y movimientos que insinuaban bastante coquetería; no dejaba de mirarme fijamente a los ojos y debo aquí confesar que al principio mi mente no albergó deseo alguno hacia Luze, pero después de una hora y de dos o tres copas de vino, detecté que definitivamente ella continuaba lanzándome dardos llenos de doble sentido y sutileza, lo que me animó a aceptar sus continuas insinuaciones. Tenía un cuerpo pequeño, atractivo y delgado y una cara bonita y agradable; a pesar de su edad, pensé que allí había un buen potencial, por lo ...
    ... tanto, mi carácter de macho siendo provocado empezó a responder a sus ataques.
    
    Ella se me aproximó a servir otra copa de vino y no puedo explicar cómo, nuestros cuerpos se unieron y se produjo una explosión. Todo sucedió como si, tanto ella, como yo, hubiéramos estado aguantando una lujuria secreta. Nuestras bocas se enloquecieron y nuestras lenguas se trenzaron en una lucha sin cuartel, hasta el punto que me sorprendí. Me pregunté por qué una mujer con tal ímpetu había respondido negativamente, durante aquella llamada telefónica hace ocho meses.
    
    Con mi mano izquierda la atraje de la nuca y la otra, voló hacia su bajo vientre, donde sobre su falda, empecé mi exploración entre sus piernas, a lo que no se resistió. Necesitaba averiguar que tan lejos iría y si era lo que yo deseaba. Con destreza, seguí mi viaje bajo su ropa, hacia su vagina y oh sorpresa, al posar mi mano allí, sentí a través de la braga, una humedad que contestaba mis dudas. Sus abundantes flujos vaginales me decían que estaba ante la tigresa que yo deseaba. Dos minutos después, ya estaba arrodillado sobre la mullida alfombra y prácticamente le arranqué la falda y con fuerza deslicé las bragas hacía abajo, para descubrir un coño que parecía una muy tupida selva amazónica. Al observar mi accionar, ella se sentó en el sofá adyacente y mirándome fijamente a los ojos, abrió las piernas, ofreciéndome aquel deseado manjar; con entusiasmo, empecé mi faena. El embriagante olor de su coño me embrujaba y detecté cierto ...