1. Me vendí por placer y por negocio


    Fecha: 03/01/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... sus ojos se pusieron “en blanco”, inclinó su pecho hacia adelante endureciendo su abdomen y por unos segundos detuvo su respiración reteniendo el aire para después exhalar de golpe emitiendo un rugido gutural con el que dieron inicio las fuertes y rítmicas contracciones de su pubis, su vagina, su ano y de todos sus músculos provocándole un placer que le hacía inclinar rítmicamente su cabeza hacia su pecho.
    
    Pedro calificaba de espectaculares los orgasmos de Ana, el solo verla venirse era ya todo un espectáculo de lo más excitante y aunado a eso estaba el inmenso placer de sentir las contracciones de la vagina sobre su pene las que más de una vez los había llevado al orgasmo simultaneo. El gusto por el sexo hacía que Ana dedicara mucho tiempo a fortalecer sus músculos pélvicos para disfrutarlo más intensamente y lo hacía de forma excitante ya que reflejaba su placer en sus gestos, gemidos y palabras, no lo ocultaba, al contrario, lo gozaba a plenitud y eso a él lo enloquecía.
    
    Como siempre las contracciones de Ana fueron bajando de intensidad y al llegar a su fin ella dejó caer su cabeza sobre la almohada, se quitó los cabellos de la cara y miró como él la observaba sonriente, ella le respondió la sonrisa diciendo “Que clase de venida me di, te juro que me encanta como me coges” “Y a mí me encanta ver y sentir como te vienes, eres preciosa Ana” le respondió al tiempo que ella levantó los brazos hacia él para que se acostara sobre su suave y cálido cuerpo, cosa que él ...
    ... hizo apoyando sus antebrazos sobre la cama para subir y bajar sus nalgas marcando el ritmo de su pene dentro de la ya muy húmeda vagina. Ella con su mirada fija en Pedro, mordió sus labios en señal de placer para después decirle “Que rica verga tienes amor” y otras frases “vulgares”.
    
    Como toda mujer que conoce las debilidades de su hombre, sabía lo mucho que le excitaban las palabras y cuando sintió que ya era el momento, apretó su vagina, subió sus manos para tocar con ellas las mejillas de Pedro y le dijo “Estoy lista para recibir tus descargas amor”, él la miró jadeante, metiendo y sacando su pene lentamente y al sentir el pene endurecido al extremo ella le sonrió diciendo “Que dura y sabrosa se te pone la verga cuando me vas a aventar tu leche amorcito” le sujetó las nalgas con sus manos para exigir “¡Métete más! En el fondo tengo el depósito de tu semen”, él empujó su pene hasta que sus pubis se juntaron, Ana abrió lo más que pudo sus azules ojos, para mantener fija su mirada en los ojos de su hombre, apretó rítmicamente su vagina y con voz cachonda le dijo “Termíname ahí, apaga con tus chorros el fuego que quema mis entrañas”. El la miró fijamente, inclinó su cabeza y eyaculó hasta la última gota de su semen, al terminar él juntó la punta de su nariz a la nariz de su mujer y le dijo
    
    - ¡Dios!, me enloquece venirme viendo tus ojos
    
    - Y a mí que lo hagas. No tienes idea de lo que me gusta que me disfrutes, me enloquece ver tu cara de placer … Amo tu semen en mis ...
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