-
Mario (18 de 22): La vuelta de Peru
Fecha: 25/01/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
Guillermo regresó de su viaje a primeros de Septiembre, había comenzado ya mis clases y el veranos había pasado. Había atendido sus recomendaciones y Rodolfo me acompañaba, más que nada por si me pasaba algo o tuviera un accidente en el monte. Solamente eran los sábados que no tenía que cuidar de Marquitos y se lo quedaba su padre. El reencuentro con mis compañeros de clase estuvo lleno de alegría y jolgorio, no me había dado cuenta pero me llevaba muy bien con algunos de mis compañeros, con dos muchachas y tres chicos, el grupo que sobresalía por propios méritos. Como la vez pasada, Guillermo llegaba muerto de ganas de tenerme, e hizo lo mismo, hacerme que perdiera clases para ir hasta su oficina. También yo tenía ganas de que llegara. Mis relaciones sexuales durante el tiempo que estuvo ausente fueron escasas, la vez que mi primo me folló y lo que pasó con Aldo, pero con esté hubo dos veces más. Ahora no me daba pena, Aldo estaba cogiendo confianza en si mismo, respondía a lo que yo pensaba que debía ser un macho y así se comportaba. Aprendía a usar su escasa dotación de verga y se aplicaba en conseguir que yo gozara, sobre todo con su boca prodigiosa y tampoco estaba mal su polla ahora que la manejaba con destreza. Al final mi macho era Guillermo, el alfa de los hombres que me daban placer, el que más me llenaba y más veces me la metía, no las que yo quería y necesitaba, pero me conformaba y rechazaba otros ofrecimientos. Rodolfo me esperaba en el puesto de ...
... vigilancia, pero solamente para que no tuviera problemas con la guardia, ya conocía el camino y después de un gesto de saludo me dirigí al edificio. Con las horas pasadas a solas en el monte habíamos conseguido relacionarnos mejor, pero sin confianza, el hombre era muy reservado. Cuando entré en su despacho me lancé en sus brazos, él me recibió eufórico y besándome, seguramente satisfecho de mi recibimiento. -¡Guille, papi! ¡Ya llegaste! -¡Oh! Mi bebé, cada día estas más lindo, ¿me extrañabas amor? -Mucho. mucho, papi. -me sentó sobre la mesa del despacho y no sabía por donde comenzar a tocarme. -Tengo que contarte muchas cosas. -a mi vez le besaba y acariciaba su cara mirándole y adorándole, podría amar a este hombre si fueran otras las circunstancias. A pesar de sus muchos años no menguaba su atractivo y poder de seducción. -Luego hablamos bebe, ahora ya sabes lo que necesito de ti. -Yo también papi, deseaba que volvieras y ya te tengo en mis brazos. -Mi bebe precioso. - me metió la lengua hasta fondo de la boca, se la mordí amenazándole y la retiró. -Déjame que te desnude amor. -bajé de la mesa dándole la espalda y me abrazó por detrás, hasta que pude notar su polla endurecida, se apartó y me bajó el pantalón dejando mis nalgas al aire con la tanguita rosa que llevaba solamente. Había decidido, por consejo de Migue, cambiar mi ropa interior. Guille se sorprendió y me cogió las nalgas totalmente expuestas para él. -¡Oh! mi vida, que culito ...