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La mamá de Max (II)
Fecha: 27/01/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
Pasaron varias semanas desde que me cogí a Marlene, la mama de Max, todo ese tiempo intercambiábamos mensajes, fotos y videos, me encantaba verla en ropa interior y desnuda, como me mostraba sus tetas y como se ponía en cuatro para mí, mostrándome su anito y su vagina mientras se masturbaba. Por más que lo intentábamos, no se daba vernos ya sea por una u otra razón, tenía que conformarme con mensajes. El día de muertos se nos dio la oportunidad gracias una fiesta que organizo Max, en ese momento Lety era mi novia pero se fue con sus amigas, yo no quería perder la oportunidad de estar con la señora otra vez, cuando llegue y la vi, uf me dio un infarto, traía unas medias color carne, un minivestido rojo y tenía la cara pintada de catrina, se veía muy rica, una erección tuve al instante. ¡En la cena me senté a su lado, todos se divertían y ella por debajo de la mesa me acariciaba con sus pies, eso me la ponía todavía más y más dura! M: ¿Cómo te la estás pasando Luisito? L: ¡Muy bien señora! M: ¡Qué bueno me da gusto! Mientras seguía provocándome con caricias escondidas, la noche fue creciendo y entre charla, música y baile recordando a los que se nos adelantaron ella y yo ya no nos despegábamos, brindábamos juntos, bailábamos, reíamos, ¡qué noche estaba pasando y presentía que venía lo mejor! Como a la media noche todos ya estaban un poco ebrios y en su rollo, fue entonces cuando ella me mandó un mensaje que decía “sube a mi cuarto”, ¡yo miré a mi ...
... alrededor y al ver a todos distraídos subí al cuarto de Marlene! M: ¡Entra hermoso y cierra! L: ¿Que sucede? Fue lo único que pude decir ya que ella se lanzó a besarme, me besaba con tanta pasión, nuestros labios chocaban rico, su lengua entraba a mi boca mientras su suave mano le daba un rico masaje a mi pene, mis manos apretaban las grandes nalgas de la mama de Max y ambos nos olvidábamos de la gente de afuera. ¡Me trio a su cama y se quitó el minivestido, dejando una hermosa lencería negra, un cubre peso y una tanguita negra me dejaban deleitarme la mirada, se acercó y me puso las tetas en la cara, yo las acaricie y bese, mi lengua jugaba su pezón que se endurecía poco a poco, al mismo tiempo mis manos recorrían sus piernas hasta llegar a su delicioso trasero! L: Que rica mi amor, ¡te estaba deseando mucho! M: ¡Yo también bebe, quería más de ti! L: ¡Pero tu marido o Max pueden subir! M: ¡Ellos andan en otro rollo, ni cuenta se van a dar! Me despojo de la camisa y comenzó lamerme el pecho, sus manos seguían jugando mi pene que estaba súper duro, como bestia quería salir de su guarida y ella lo incitaba bien, al sentir lo duro que estaba me miro a los ojos y sonriendo se dio vuelta subiendo sus nalgas a la altura de mi cara, comenzó a quitarme el pantalón y dejar libre a mi amiguito, yo acariciaba sus nalgas y sus piernas que estaban cubiertas por unas ricas medias que me excitaban mucho. L: ¿Que rica amor, que me vas a hacer? M: ¡Quiero devorarte y ...