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Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (11)
Fecha: 28/01/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... quitarse los pequeños trocitos que le molestaban, se movía ligeramente hasta el momento que Sergio la miró. Cierta parte del escote era visible y desde su posición el seno derecho se podía contemplar con su forma curva. Por un instante, para el joven la película se terminó, la poca luz que había en el lugar enfocaba a ese lugar exacto y sus ojos centelleaban de placer. Había visto pechos, unos más grandes, otros más pequeños, pechos perfectos como los de Carmen y pechos bonitos aunque no tan grandes como los de Marta. Incluso esa misma madrugada había sentido en sus propias manos los de Alicia, ¿Por qué se maravillaba ante los de Mari? Ni lo entendía, ni podía dejar de mirar. Cada vez que metía la mano en el bote de palomitas, lanzaba una mirada fugaz para poder observarlos. Por un lado se sentía sucio, no le parecía lo correcto hacérselo a su madre, pero otra parte y la que ganaba por mayoría, le decía que siguiera mirando. Las palomitas se terminaron y la excusa para deleitarse con su preciada vista se acabó. El bote de palomitas que yacía en el suelo entre las piernas de su madre parecía ahora tan lejano, una reliquia de un museo acordonada para no tocarla. Con el final a la vuelta de la esquina, Sergio se centró en la película, olvidándose o tratando de hacerlo… de su madre. Sin embargo la tensión aumentó. Mari se encorvó hacia delante y de pronto, mientras una persecución de autos ocupaba la pantalla con cierto suspense, la mujer por puro instinto, ...
... como lo haría con su marido, buscó su mano hasta encontrarla. Sergio la miró, su madre le aferraba con fuerza buscando entrelazar los dedos de su hijo, este rápido lo permitió. Mari no le miraba, pero Sergio sí lo hacía, la mano le apretaba sin querer soltarse jamás. La mujer se volvió a recostar en la butaca cuando la persecución acabó. Con comodidad movió su trasero en el asiento, pero… la mano seguía aferrada a Sergio. El joven no quería soltarla, ni se le pasaba por la cabeza, todo ese rato juntos había sido maravilloso, de risas y buen humor, muy alejado de lo mal que se sentía a la mañana. ¿Marta y Alicia? Mientras estaba junto a Mari solo eran un mero recuerdo del pasado, una anécdota medio olvidada a la que no le daba la menor importancia. Con el valor que pudo reunir, movió el dedo gordo de su mano y con suma delicadeza, se atrevió a… ¡Acariciar el meñique de Mari! Siguió haciéndolo por un minuto más o menos, el corazón le palpitaba con fuerza, no entendía cuál era el propósito, solo que lo quería hacer. Las manos le sudaban, suerte que la palma apenas rozaba los dedos de la mujer, sin embargo su mano izquierda, parecía que estaba debajo de un grifo. Sergio no prestaba atención a la película, solo a los finos dedos de su madre que finalizaban en unas uñas de color rojo, “¿Se está comenzando a cuidar?” pensó. De pronto, algo sucedió, algo que si no estuviera en total tensión, le hubiera hecho saltar del asiento, la mano de Mari le correspondió y… comenzó a ...