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Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (11)
Fecha: 28/01/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... agosto. Pero no era la veracidad de sus palabras, sino como las entonaba, una seguridad, un poderío… daba la sensación de que incluso la voz le había cambiado. Sin dejar que terminara le cortó, porque un hormigueo comenzaba a recorrer su nuca. —Sí. Su respuesta fue en un tono más elevado de lo habitual, sentía que daba la respuesta correcta en el segundo final de un programa y como en la película, si no lo decía, todo acabaría en tragedia. —Sí. Quiero ver una cosa —repitió mientras Sergio se volteaba cada poco a mirarla—. Me gustaría ir a ver la función de teatro del rey león, ¿sabes de cuál te hablo? —La que anuncian en la tele y que es en Madrid, ¿no? —Mari asintió con la cabeza— Si papá no quiere, voy contigo. “¡Que no quiera, por favor!” saltó una voz oculta en lo más profundo de su alma. Se atusó el cabello porque los dedos le temblaban. El pensamiento la había atorado del todo, se sentía incómoda en todas las posiciones y el coche se cerraba en torno a ella asfixiándola. —Este mes de enero tengo los exámenes, pero según los termine, miramos para ir, ¿te parece? —Sí —respondió más segura que en toda su vida. La carretera se aclaraba al llegar a la zona residencial. El frío del exterior contrastaba con el del interior y los espejos se comenzaban a empañar. Sergio abrió las ventanas, pero el clima nocturno era helador, no era necesario jurar que estaban en invierno. El muchacho por fin aparcó cerca de casa, por un lado una maravillosa noticia ...
... para Mari, que realmente se sentía enclaustrada dentro del vehículo. Sin embargo, también le embargaba una sensación de comodidad de la cual no se quería desprender, como si quisiera embarcarse en el viaje a Madrid con su hijo ya mismo. Eran sentimientos contradictorios que se evaporaron cuando el joven abrió la puerta. Mari hizo lo mismo para no parecer extrañada, saliendo al exterior donde una ráfaga de aire gélido le aclaró la mente, lo más importante era llegar a casa, “¡Qué frío!”. Cruzó los brazos para retener el mayor calor posible dentro de su cuerpo. Pero no le iba a ser muy necesario, Sergio que ya había llegado donde ella, dándose cuenta de la situación, despegó su brazo del cuerpo y la rodeó para atraerla hacia él. No lo hizo por ningún motivo en especial, era mera costumbre, la rutina de hacerlo siempre con Marta. Siempre que salían del coche la abrazaba, sobre todo cuando hacía ese tipo de tiempo. No obstante no era su novia la que sujetaba con fuerza contra el lado derecho de su cuerpo, sino su madre. La mujer con una cara sin gesticular de la sorpresa, notaba como el calor la inundaba por todos lados. Lo único que desconocía, era de dónde provenía ese calor. —Pues lo de Madrid, mamá, déjamelo a mí. Lo único tendré que mirar un hotel, que ir y venir en el mismo día sería una paliza. —Sí —volvió a decir con ganas Mari sin mirarle a la cara, le daba vergüenza. Después sonando demasiado ansiosa añadió— Aunque si prefieres ir y volver no estaría mal. ...