-
Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (11)
Fecha: 28/01/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... —de la posibilidad de que Dani la acompañase, ya se habían olvidado. —No hay problema, mejor dormir y salir al día siguiente. Ya hice eso de salir a lo loco con la tía y mira, acabamos en un hotel durmiendo. —a Sergio se le pasó por la cabeza, que de haber sabido lo que sentían podrían haber aprovechado la cama aquel día. Rio por dentro relamiéndose del placer que Carmen le provocaba y siguió— Eso sí, me encargo de que nos den dos camas, no te preocupes. Con Carmen solo quedaban de matrimonio, aunque eran enormes, mamá, no te haces a la idea. Mari alzó la mirada hacia su hijo, le veía sonreír, una sonrisa perfecta, maravillosa. En el interior de su cuerpo ese calor se avivó, sin entender que era lo que lo hacía prenderse de esa manera. Los dedos de Sergio en su cintura le quemaban, pero de una forma de lo más gratificante, deseaba que aprestase más fuerte… mucho más. Su vergüenza la hizo seguir con los brazos cruzados, deseando únicamente en su mente, mostrarle un poco de afecto a su primogénito y al menos rodearle la cintura como él hacía. El portal estaba cerca, una entrada que daba lugar a otro mundo, a una cosa donde no era tan feliz como lo era en el coche de Sergio. Le resultaba curioso, una situación tan peculiar… tenía la felicidad en casa, a una puerta de distancia y no podía disfrutar de ella como quisiera, sin embargo en la calle, en el cine o en casa de su hermana… sí. Mari sonrió ante semejante estupidez, porque sí, su forma de actuar… le resultaba ...
... estúpida. —Me da igual —salió de los labios de la mujer formando una nube de vaho. —¿Cómo? ¿Qué dices? —Sergio se había perdido con la respuesta. —Me da igual como sea la cama que nos vayan a dar. Sus ojos se miraron y ambos lo sintieron, una extraña conexión que les hizo sonrojarse al momento. Una respuesta sin ningún doble sentido, a su madre le daba igual como fuera la cama, ¿Por qué… la usarían para dormir? En ambas mentes surgió el mismo pensamiento. Una pequeña posibilidad germinó en sus cerebros golpeados por el frío, una posibilidad tan absurda, tan retorcida que no se permitían pronunciarlo en alto. ¿Y si usaban la cama para algo más? El tintineo de las llaves del joven les trajo a la realidad, al mundo helador donde vivían y donde esos pensamientos volvían a esconderse en un profundo abismo dentro de sus almas. Subieron las escaleras en completo silencio con un semblante congelado digno de alguien que se dedica profesionalmente al póker. La casa estaba a oscuras, Laura ya estaba dormida y Dani seguía trabajando, los dos estaban “solos” dentro de las cuatro paredes. Ninguno de los dos encendió la luz, recorrieron los metros del pasillo en casi completa oscuridad. La luminosidad tan escasa que envolvía la casa, era la proporcionada por las farolas de la calle, nada más. Mari siguió la sombra de la silueta del joven, una masa negra algo más alta que ella que le hacía de guía, de protector. —Vaya —la garganta a Mari le carraspeó, estaba demasiado tensa— ...