1. Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (Fin)


    Fecha: 02/02/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... ante la atenta mirada de Sergio que veía como el cabecero antiguo caía y su tía era poseída por el placer sin parar de moverse. Sus ojos en blanco, su cuerpo del todo tenso y una fina capa de humedad que recubría su cuerpo la hacían la diosa que su sobrino sabía que era. Si alguien la hubiera visto, pensaría que estaba sufriendo un ataque epiléptico, pero el ataque lo estaba sufriendo en su órgano reproductor.
    
    Al final, desfallecida sucumbió al cansancio. Cayó en la cama sin reparar ni siquiera que la cama de sus padres había sido rota, ni que su sobrino aún esperaba ser “ordeñado”. Le daba lo mismo, ella estaba surcando el nirvana.
    
    Los minutos pasaron y el temblor cesó, menos mal, todavía algún que otro espasmo le hacía palpitar sus piernas sin parar mientras gemía en susurros. Carmen se incorporó limpiándose un poco de saliva que había escapado en su momento de máximo placer y lanzó una ojeada a su sobrino totalmente feliz y con un gesto de leve vergüenza.
    
    —Estuvo… bien…
    
    Ambos rieron y la mujer quedó rendida en la cama sin mirar a su sobrino, solo con la vista fija en el techo y descansando de un orgasmo que la había “matado”.
    
    Sergio aprovechó a ponerse de pie y salir un poco de la habitación. Tenía que andar, las piernas se le habían entumecido de tanto ejercicio. Cogió el móvil y vio una llamada de su madre “mierda, se me ha olvidado pegarla un toque”.
    
    Salió al balcón comentándole a su tía que iba a hacer una llamada, Carmen ni siquiera le escuchó y ...
    ... si lo hizo, no estaba para enterarse. El joven marcó el número y después de dos tonos su madre contestó.
    
    —Espero que solo sea que se te ha olvidado y que no te haya pasado nada.
    
    —Lo siento, mamá. —pidió perdón aunque la voz de su madre sonaba más a broma que a reproche— Con deshacer la mochila, el comer y eso, se me fue. Por cierto, muy rico el bocata.
    
    —Gracias, cielo, y no pasa nada. ¿Te lo estás pasando bien?
    
    Sergio abrió el balcón, sin reparar en el temporal que arremetía en el exterior y salió tal como estaba, totalmente desnudo, por lo menos se ventilaría. En la calle nadie le podía ver, lo que tenía enfrente era un almacén de patatas abandonado y quizá algún vecino pudiera observarle, si es que quedaba alguno por aquellas viejas casas. Además, ¿Quién iba a estar en la calle con semejante clima?
    
    —Me lo estoy pasando de cine. Necesitaba salir un poco y despejarme.
    
    —Has tenido un mes duro, con lo de Marta y los estudios. —la voz de Mari sin saber por qué le gustaba, parecía que no hablara con su madre, sino con una amiga.
    
    —Aunque también he tenido muy buenos momentos, sobre todo cuando fuimos al cine.
    
    —Fue fantástico.
    
    Carmen apareció por detrás del joven y escuchando la voz de su hermana se mantuvo en silencio. Rodeó el cuerpo de su sobrino con sus brazos y besó lentamente su cuello.
    
    —Mamá, he pensado en una cosa. —Carmen le cogió la mano que estaba libre y le metió de nuevo en la casa cerrando el balcón— Me acuerdo de que me hablaste de que ...