1. La catequista madura


    Fecha: 05/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos

    ... volvieron loco y ahora yo me lance a besarla, tocándole sus ricas y grandes nalgas, besándole el cuello, ella lanzaba pequeños suspiros de placer, finalmente tenía a esa hembra.
    
    Quise llevarla a su cama, pero me dijo que ahí lo hacía con su esposo fallecido que prefería la colchoneta detrás de su buro.
    
    Fui por ella y la tiré al suelo de la sala, lentamente ella se quitó la falda y la blusa, dejándose con las medias, el ligero su cachetero y su brasear que apenas si cubría sus ricas tetas.
    
    J: ¡Maldición, que buena estas!
    
    N: ¡Eso no es nada, antes paraba el tráfico!
    
    J: ¡Cariño no solo paras el trafico si no también otra cosa!
    
    Ella se acomodó en la colchoneta y yo comencé a besarle sus pechos, su abdomen un poco graso pero deliciosos, sus carnosos muslos, incluso la sensación de mi lengua encima de sus medias, me tenía durísimo.
    
    N: ¡Quítate la ropa!
    
    Obedecí la petición de la hermosa madura y mientras me despojaba de mi ropa ella se quitaba el brasear y su cachetero, le pedí se dejará las medias y el ligero, ella con una sonrisa me cumplió mi deseo, yo estaba súper firme, ella se acostó abriéndose de piernas y me abrió los brazos, supe que quería mi verga ya.
    
    N: ¡Que grande la tienes!
    
    J: ¡Tranquila no te lastimare!
    
    N: ¡Mi niño! ¡He tenido más grandes que esa!
    
    ¡Guau! su declaración me puso más loco y empecé a metérsela suave, su peluda vagina devoraba mi verga gracias a su humedad, ella estaba igual de caliente que yo.
    
    Gracias a su religión, ...
    ... no usamos condón, eso me dio una sensación aún más rica cada que la embestía, mordiéndole sus grandes tetas, ella gemía y se movía rico.
    
    N: ¡Dios, que rico, uhm, ah!
    
    J: Que buena estas, ¡soñaba con esto!
    
    N: ¡Más de 5 años sin sexo uhm, había olvidado lo rico que era!
    
    Levanté sus peirnotas y besándole los pies la embestía con fuerza, eso hizo que ella comenzara a gemir riquísimo, pidiéndome que no parara, que continuara dándole mi verga.
    
    La empujaba con fuerza, le doblaba las rodillas hasta que chocaban con su cara y yo hincado la metía y sacaba por completo, sintiendo como nunca en mi vida.
    
    N: ¡Uhm, ah, sí, ah, uhm!
    
    J: ¡Uhm, si, que rico, uhm!
    
    N: ¡Uhm, mas, uhm, si, así, que rico!
    
    J: ¡Valió la pena todos esos sábados, agh!
    
    La acosté de ladito levantando su pierna, se le veía un tarsero descomunal, en la pose de “cucharita” empecé a penétrala mientras mis manos acariciaban sus tetas aplastando sus carnosos pezones y su clítoris también era acariciado con ansias.
    
    En su tv apagada se reflejaban nuestra imagen de ella gimiendo, mordiéndome los dedos siendo cogida por mí.
    
    Me acosté y ella subió a cabalgarme, que magnifico se veía su cuerpo, sus piernas, sus tetas, era un manjar y yo me la estaba comiendo.
    
    J: ¡Que suerte, uhm, que suerte!
    
    N: ¡Agradécele a dios, uhm!
    
    J: ¡Muévete, uhm, si así, que rico, por dios!
    
    N: ¡Ah, uhm, no use su nombre en vano, ah!
    
    Cabalgaba delicioso, que rico se movía, era una experta, ahora entendía por qué ...