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La noche en Cabo Frío
Fecha: 08/02/2022, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos
... su sistema genético. La mujer lo hace porque no tiene dignidad suficiente, y además de entregar su cuerpo acaba siempre entregando un poco de su corazón, Un verdadero crimen. Un robo. Pero asaltar un banco, porque, si algún día la descubren (y siempre lo hacen), causará daños irreparables a su familia. Para los hombres apenas es un “estúpido error”. Para las mujeres es un asesinato espiritual de todos aquellos que la rodean de cariño y que la apoyan como madre y esposa”. Me fui a mi cama a seguir leyendo, por el corredor vi que aún había luz en el cuarto de mamá, me acerqué y escuché que se estaba duchando, volví pensando que mi madre ya no lo era, ahora era su nombre sinónimo de una trasgresión, de incesto, de una puta. Laura, el deseo del placer prohibido pero adictivo. Apagué la luz y me quedé pensando mirando el vacío de un apetito erótico quizá irrealizable, —solo si ella lo hubiera deseado al caer esa estrella—. La brisa ingresaba por la ventana, un resplandor de luna dejaba ver sombras en mi cuarto. Siento su presencia, su respiración me provoca, no lo creo, me masturbo con los ojos cerrados, pienso en ella, me incorporo en la cama; adivino su figura dibujada en ese resplandor, siento su perfume y abro los ojos, ella está sentada en la banqueta blanca, sostiene una copa, cubriendo su pubis depilado. Encaramada sobre unas botas de caña alta, entreabre sus piernas y veo su vientre apenas depilado, dejando adivinar una tira delineada que baja hacia su ...
... clítoris, sus senos escapando del negro soutien y un liguero sostenido desde la tanga se le clava en la carne. No me dice nada, me mira sensualmente, eróticamente me provoca y levanta su copa hacia mis ojos. Vuelvo a cerrar mis ojos… Se incorpora y se acerca sobre sus botas —vamos a mi cama—, me resisto a la invitación, pero su tanga perfumada me provoca un incontrolable temblor, mi pija se rigidiza aún más, mis manos acarician sus piernas y me atrevo a su rozar con mis dedos sus marcados labios en ese encaje. La miro y le esbozo una sonrisa, me toma de la mano. No quiero, pero lo que va a pasar cambiará nuestras vidas. No me habla, me observa, su dedo índice se introduce en mi boca, después otro más que succiono y salivo, me hace callar. Sé que ya es imparable y ya no quiero que se detenga mientras baja su mano acariciando mi pecho acariciando mi sobre el bóxer. Deja caer sus brazos y con ellos cae su bata de encaje hacia el suelo, su cuerpo aparece ante mí casi desnudo. Quiero besarla, pero me resisto mientras sigo acariciando sus piernas, juego con la seda de su tanga, rozando su pubis, adivinado sus labios y su húmeda grieta que presiono… Quiere besarme, abre los labios jadeando, pero suspira. Me levanto de la cama, quedo por sobre su cuerpo con mis brazos caídos, ella eleva su boca buscando mis labios, se desnuda toda, toma mi pija apretando la base de mi tronco erectándola hasta que la hace rozar sobre los vellos delineados de su pubis. No puedo decir ...