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La noche en Cabo Frío
Fecha: 08/02/2022, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos
... desaparece mi pija en su jadeo y acabo otra vez, profundo en su intestino y caigo sobre su cuerpo, estamos sudando de placer, resbalo de su cuerpo y cae un chorro de semen desde su culo ensangrentado de tanta calentura y del tamaño de mi furia. Me cogí a mi madre, le rasgué el culo, más de uno hubiera deseado ese momento, pero era solo mío, su esfínter estaba reservado para mí. Siento entre sus labios vaginales que mi pija se ha hinchado nuevamente, pero no me deja penetrarla; se incorpora y me quita la seda de los ojos, la habitación está solo iluminada por la luz de la noche que ingresa por la ventana. —Vuélvete. —Me ordena. Me paro del lado de la cama y ella se recuesta, su cuerpo se quiebra y flexiona sus piernas hacia mis hombros, sus tetas se coronan con dos aureolas de profundo rosado y sus pezones apuntan hacia mi mirada lasciva. Le sujeto las piernas por debajo de sus rodillas y mi glande se acerca a sus labios, ¡Suspiramos! —No, por mi nácar aún no, primero “haceme la colita”, la guardé virgen para vos, ningún macho dilató mí esfínter, es mi regalo para tus dieciocho. —Emboco mi glande en su ano y presiono, se lo había lubricado y mi erección se abre paso, con sus manos separa aún más sus caderas y la penetro, su clítoris es mi tentación, quiero chupárselo, pero no me deja que deje de penetrar aún más, hasta atravesar sus intestinos. —No te detengas, cógeme, cógeme más fuerte; rómpeme el culo, me arde; así quería sentirte, así, así nadie se ...
... atreve a ser el primero, solo vos bebe. La veo arquear su cuerpo sin soltar mi pija, y aprieta su esfínter aún más… —Atravesame, tenés una pija enorme hijo, abrime, ensanchame, enculame a tu forma y a tu ritmo. Se dibujan las siluetas en el cristal de la ventana con fondo de mar. Se arrodilla delante de mí, me masturba, me devora… acabar o no, ya no es una alternativa, inundo sus labios y cae desparramando mi semen entre el abismo de sus senos. Ya no es sino mi amante, mi lujuria, mi pecado final, la noche es profunda entre sus labios, me erecto sobre sus senos y desparramo mi semen otra vez sobre sus aureolas rozadas y sus pezones erectos. Apoya sus manos sobre una mesa, sus pechos escapan del body negro, le corro la tanga, la penetro una vez más, ella curva su cabeza, sus cabellos negros huelen a “savage” me rozan el pecho, me siente, me gime y empuja sus caderas hacia mi erección que late acabando dentro de su vientre; curva en su figura en un intenso orgasmo, su cabeza de desploma hacia adelante y vuelve a gemir. Se deshace el tiempo en edades mitológicas, consumado el deseado incesto se repite una y otra vez entre las penumbras que incitan el pecado. Edipo y Yocasta, se reencarnan en ella y en mí. Cenamos en la habitación del hotel, nos miramos, sonreímos mientras saboreamos el sabor fatal sobre una fondue de chocolate, ante quien nos sirve en silencio, ya jugamos incontrolables el placer lascivo de lo mitológico. (…) Me despierto sudando con una erección, ...