1. Conociendo el parque industrial


    Fecha: 13/02/2022, Categorías: Infidelidad Autor: rikardo, Fuente: CuentoRelatos

    Con religiosa frecuencia de una vez al mes tengo un encuentro clandestino con mi amante Aníbal, el punto de encuentro es la boletería del metro San Miguel ya que muy cerca está el motel 777 de departamental, nuestro nidito de amorsss… pero esta vez el encuentro tuvo un hecho inesperado que me sorprendió.
    
    Una vez en la estación de metro, me dijo que lo acompañara a su auto, salimos sin rumbo y en el camino se hizo de noche, no sabía dónde iríamos y comencé a ponerme nerviosa. Llegamos a Vespucio con la carretera, donde existe un parque industrial, es como un terminal pesquero y de frutas, pago un peaje y entramos, era como una ciudad llena de galpones, con calles y muchos camiones, cargando y descargando.
    
    Avanzamos por la calle principal, cuando llegando a una esquina Aníbal me dijo, “mira aquellas niñas”… Y me doy cuenta que eran prostitutas, eran 3 mujeres y 2 travestis. Los travestis eran los más atrevidos para vestirse, uno con un pantalón con todo el culo al aire, tenía un culo mejor que cualquiera y el otro con una minifalda cortísima, peluca y blusa con escote, era el más diva… Las prostitutas eran un poco más recatadas, pero todas mostraban algo, o el poto o las tetas, así como mostrando la mercadería. Aníbal pasó despacio y ellas nos hacían señas para que paráramos, para negociar. Yo me puse muy nerviosa, no sabía que quería Aníbal, quedé más tranquila cuando aceleró y seguimos de largo. Paró en la esquina siguiente, en un bandejón central. Apagó las luces y el ...
    ... motor y encendimos un cigarro, conversamos sobre varios temas, yo estaba nerviosa, no sabía que quería o más bien me imaginaba y eso me estaba comenzando a excitar.
    
    De pronto, puso su mano en mi pierna, yo lo miré fijamente y el me miró de manera lasciva, caliente. Comenzó a recorrer mi pierna con su mano, solo lo que le permitía la falda, lo que estaba descubierto, me miraba y yo comencé a derretirme por dentro. Mi sexo comenzó a empaparse, con cada caricia en mi pierna, cada vez más desinhibida, comenzó a entrar en mi falda y yo solo esperaba el momento en que me tocara la vagina. De pronto un dedo rozo mis labios y eso me estremeció, yo abrí mis piernas para que me acariciara y rápidamente introdujo toda su mano, acariciando mi sexo. Un dedo se abrió paso y notó mis jugos, comenzó a masturbarme.
    
    Por las calles de los lados pasaban camiones a cada instante, para un lado y para el otro, esto me tenía intranquila, pero el placer fue más grande: Aníbal sabe masturbar, gira sus dedos, luego me penetra, rota, me acaricia, me hace el ganchito. De pronto Aníbal se fue inclinando sobre mí y comenzó a besar el cuello lentamente con su lengua hasta llegar a mi boca, ahí nos besamos desesperadamente nuestras leguas se enredaron y nuestros alientos calientes se mezclaron, ágilmente me sacó el calzón y mientas nos besábamos furiosamente seguía masturbándome. Pasaban camiones y tocaban la bocina, yo ya estaba en las nubes. De pronto paró y se bajó del auto, dio la vuelta y abrió mi ...
«123»