1. La follé... despacito


    Fecha: 15/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... asombrosa. Le eché las manos a las tetas y le di duro y hasta el fondo. Le tapé la boca con una mano porque la muchacha comenzó a gemir cómo si estuviera en su habitación. Lubricaba que era una maravilla, en nada mi polla chapoteaba en su coño. "¡Chof chof chof...!" Ni tres minutos llevaba follándola cuando sus piernas comenzaron a temblar, su coño estranguló mi polla y la bañó entre jadeos de leona en celo! No pude evitarlo, le llené el coño de leche.
    
    Al acabar me dio las bragas.
    
    -Toma, tu trofeo.
    
    Se las cogí, la metí en el bolsillo, guardé la polla y volví a tentar mi suerte.
    
    -Estoy en el Zenit.
    
    Abrió la puerta, asomó la cabeza, y yéndose, me dijo:
    
    -Y yo estoy casada.
    
    Estaba casada, pero vino a mi habitación y en mi vida volveré a encontrar una cosita tan dulce. Voy a turrón. Estábamos en cama, yo a su izquierda en calzoncillos, ella a mi derecha con una camiseta blanca y unas pequeñas bragas negras con encajes blancos. Con mucha lentitud acariciaba mi cara con su suave mano y con esa misma lentitud me besaba chupando mi lengua. Me daba la suya a chupar, mordía mi labio inferior y seguía con el beso... Yo, con mi mano derecha dentro de sus bragas acariciaba su clítoris con tres dedos con la misma lentitud que ella acariciaba mi cara y me besaba... Más tarde dejó de acariciar mi cara. Echó su mano a mi nuca y me besó cada vez con más pasión. Mis dedos volaron sobre su clítoris. Me apretó la nuca, me miró fijamente a los ojos, y me preguntó:
    
    -¿Quieres ...
    ... ver mi cara al correrme?
    
    -Quiero.
    
    Aceleré aún más los movimientos circulares de mis dedos sobre su clítoris, sentí el espasmo de los músculos de su pelvis y vi cómo sus pupilas se perdían bajo los párpados y sus luceros mostraban solo el blanco de la esclerótica. Le metí la lengua en la boca y supe con la fuerza que se estaba corriendo, ya que me la chupó y casi me la arranca.
    
    Al acabar de gozar, abrió los ojos, me miró y rompió a reír. Le pregunté:
    
    -¿Cómo te llamas?
    
    -Qué más da cómo me llame.
    
    -Te llamaré muñequita.
    
    Se cachondeó.
    
    -¿Le llamas así a todas tus conquistas?
    
    -No, se lo llamaba a alguien que no pude conquistar y tú me recuerdas mucho a ella. Eres perfecta.
    
    Se echó el cabello hacia atrás con la mano derecha, y me dijo:
    
    -No sé ella, pero yo de perfecta no tengo nada, soy normalita... Si hasta tengo un juanete en un pie -me enseñó el pie-. Mira.
    
    Le cogí el pie, le besé el juanete, y después besé y lamí la planta y los tobillos, todo despacito. Seguí chupando los dedos, uno a uno y al final se los chupé todos juntos... Hice lo mismo en el otro pie, y después, despacito, subí besando y lamiendo el interior de sus muslos hasta llegar arriba, le quité las bragas y despacito lamí el coño. Seguí subiendo, le quité la camiseta y le lamí los gordos y oscuros pezones de sus grandes tetas, luego lamí sus areolas y se las mamé, besé su cuello, lamí su oreja derecha y después le mordí el lóbulo, giró la cabeza e hice lo mismo en el otro lado de ...