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Me como a la madura en su departamento
Fecha: 25/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
Maricela es una chica que conocí por mi amiga Ivette, ella en ese entonces ya era una mujer madura, de esas que te la paran al verla. Una morena de 1.70 cm, unas tetas grandes, un trasero firme de unos 100 cm y par de piernas bien torneadas, cuando la conocí me gustó, pero al ver que solo salía con hombres mayores y de más dinero contando que tenía un carácter de la fregada, solo me conformaba con verla. Por mi amiga ya había convivido con ella y me di cuenta que con unas copas de más perdía rápido, con el paso de unas semanas nos empezamos a llevar mejor, nos escribíamos por whatsapp y todo. Una ocasión entre charla y charla por whatsapp, la convencí de que fuéramos por unas cervezas y ella aceptó. Ella llevaba un mayón blanco que resaltaba sus torneadas piernas y sus nalgas grandes y firmes, empezamos a tomarnos unas chelas mientras platicábamos para conocernos más. Pasaron las horas y ya estábamos un poco subidos de tono, bailábamos repegando nuestros cuerpos, yo sin pena la abrazaba le besaba el cuello y acariciaba las piernas, Maricela no se oponía, se me pegaba ms y hasta me regresaba los besos. M: Ivette dice que eres muy tierno y yo creo que eres un cabrón. T: ¿Jajá y porque dices eso? M: Eres joven y sabes cómo llegar, ¡me gusta tu estilo! T: Como me gustaría disfrutar contigo un rato más íntimo. M: Eres un loquillo, ¡jajá! Nos miramos fijamente y comenzamos a besarnos muy pasionalmente, ella mordía mis labios, yo la tomaba de la ...
... cintura y bajaba mis manos acariciándole las nalgas duras y firmes, ella me arrimaba su conchita a mi verga. No podía creer que Maricela, la mujer más mamona que conocí, estuviera fajando conmigo en ese bar. M: Vámonos a mi departamento, ¡ahí seguimos! ¿Como ves? T: ¡Yo voy contigo a donde vayas! Pagamos la cuenta y fuimos a su departamento, al entrar apenas se cerró la puerta y comenzamos a besarnos como locos. Así nos fuimos hasta su cuarto, yo la acosté en la cama y comencé a quitarle su blusa mientras besaba su cuello, le quité su brasear para ver un par de pechos grandes y pezones erectos los cuales llevé a mi boca, lengüeteaba y mordía sus pezones. T: ¡Que ricas tetas! M: ¡Uhm, cómelas, uhm! Maricela se dejaba llevar y disfrutaba lo que le hacía, sin impedimento alguno, yo proseguí disfrutando a la morocha. Ella gemía mientras me quitaba la camiseta, poco a poco le quité su mayón, pasaba mi lengua por sus ricas piernas, mientras ella murmuraba, me acariciaba la cabeza, le quité su tanguita y comencé a lamerle sus ingles. Poco a poco llevé mi lengua hasta su clítoris, comencé a chuparlo y darle pequeñas mordiditas, ella se convulsionaba y gemía de placer, metía mi dedo en su vaginita y la masturbaba mientras ella seguía gimiendo. M: ¡Uhm!! Cómeme rico! T: ¡Te tenía ganas desde que te vi! Después de darle tremenda mamada me puse de pie, me quité la trusa y dejé que jugara con mi verga. Ella me daba pequeñas chupadas mientras ...