1. El extraño cine


    Fecha: 25/02/2022, Categorías: Confesiones Autor: Leo211, Fuente: CuentoRelatos

    Soy Leonardo tengo más de 40 y esto ocurrió hace unos 13 años. Por aquel entonces tenía novia, una que iba y venía, un sábado de febrero harto de la vacilación y la lluvia decidí dar una vuelta por el centro de Montevideo (capital de mi país) y refugio de este hermético secreto.
    
    Rozando la medianoche decidí regresar del húmedo y solitario paseo, compraría cigarrillos y tomaría un taxi... Fue cuando la tormenta recrudeció su ímpetu que opte por parapetarme debajo de unos balcones, al cabo de unos 10 minutos una pareja emerge de un coche y compartimos el asilo. La dama quiebra el silencio con una obviedad respecto al clima. Era una mujer regordeta de rubios cabellos ondulados por los hombros, no muy agraciada pero simpática, el acompañante, cincuentón, metro ochenta y algo tez morena (intimidante) y no hablaba (al menos no hasta ese momento).
    
    Luego de unos momentos la chica pregunto:
    
    —Vos también venís al cine?
    
    —No, creo que es tarde para mi.
    
    Me dijo que era un aburrido y que ahí podría divertirme, "no sabes lo que te perdes", fueron sus últimas palabras antes de desaparecer a unos 60 metros por la vereda en la que estaba refugiado. Por supuesto que era un cine xxx y no es que nunca haya ido, pero la verdad es que es un lugar de encuentro gay y no me atraía la idea. Por otra parte quizá la mujer desmaquillada tenia fantasías en la cual yo podría ser participe activo de la misma, y lo que era aún mejor tal vez allí habría otras parejas más glamorosas y con ...
    ... menos quilos buscando lo mismo. Esta idea pesaba toneladas en mi razonamiento y fui engullido por las puertas de vidrio templado del cine.
    
    Una vez dentro del antro semi vacío me dedique a ubicar visualmente la pareja amiga, pero todo era difuso, penumbroso entre los orgásmicos gemidos del film. Un veterano calvo se acomodó en la butaca contigua y apoyo su temblorosa y arrugada mano en mi muslo, la cual rechacé de inmediato, aquello me parecía cada vez más decadente y estando a punto de irme los viejos conocidos aparcaron a mi lado. La gordita pegada a mí y su guarda espaldas un asiento más allá...
    
    Esta vez no retire la mano femenina que trepo hasta al cierre y encontró el tronco erecto por la situación y la película, después de unos masajes deliciosos por mi sexo sugirió:
    
    —Vamos arriba, estaremos más cómodos.
    
    —Y él? Argumente. Mirándolo y descubriendo unos hoyuelos en su rostro.
    
    —Le agrada mirar, espero que no sea un problema para vos.
    
    Casi un minuto después subimos por unas escaleras llegando a una especie de ático, mas oscuro sin la proyección de la película y se escuchaba el diluviar tempestuoso casi tan tempestuoso como lo que estaba a punto de ocurrir, no podía ocultar mi excitación que casi no me deja subir las escaleras, todo aquello me parecía sumamente excitante. Mis manos en los pezones de la fea y el mudo embutido en su sobretodo siendo testigo de mi sombra que se estaba por clavar su mujer. Los tanteos no duraron mucho y la mudez del desconocido ...
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