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El extraño cine
Fecha: 25/02/2022, Categorías: Confesiones Autor: Leo211, Fuente: CuentoRelatos
... tampoco. —Te gusta? Sonó la voz ronca del individuo, que saco mis dedos del pezón para apoyarlo sobre su insipiente miembro que aún estaba resguardado. El corazón comenzó a cabalgarme más a prisa. —Te gusta? pregunto esta vez más fuerte y más ronco, sujetando mi mano sobre su bulto. No tuve palabras ni aliento para contestar. Quise retirar la mano que él me aferraba y una fuerte cachetada hizo perder mi equilibrio, no sabía que pasaba, prácticamente arrodillado no veía, la lluvia sonaba cada vez más y un zumbido repercutía mi oreja, la voz de la mujer sentencio estrictamente. —Garchalo Boris. El pardo desabotono el abrigo, extrajo un corto y grueso pene obligándome a tocarlo. Debo admitir que lo hice con tan mala gana que volvió a golpearme repetidamente tres o cuatro veces. —Por favor! —Suplique en la oscuridad. —Por favor. Dijo el sujeto acercando el venoso gancho a mi rostro. Obligado por el temor de sus golpes frote sus huevos como la lámpara de Aladino, con sumo cuidado. No sé cuánto tiempo y lo que más temía vino a continuación. —Probala! —Pidió dulcemente. —Por favor, ...
... no... —Por favor, si... y la perversa mujer echo a reír. Podía escuchar la respiración entrecortada del fornido moreno mientras succionaba el macizo miembro viril. Como gozaba el chancho con mi total sumisión, la humillación no acabaría ahí. La suma de todos los miedos se volvería realidad después de dos violentos e irascibles golpes más. —Quiero tu culo... y lo quiero ahora por favor. Sollozando deje caer mis pantalones. —Agachate! Ordeno. Y apoyando su glande quiso entrar con cierta impericia, tenía demasiada fuerza. Frustrado volvió a golpearme dos o tres veces... —Ponele cremita papi. Susurro la rubia. Luego de unos segundos la fría pasta resbalo mis nalgas y Boris estaba listo para no fallar. Y no fallo, entro embistiendo como un toro cabrío y le importo mis gritos porque tapo mi boca. Fueron pocos, pero intensos minutos, el placer fue solo de él o de ellos. Jamás los volví a ver ni hubo denuncia, la vergüenza pudo más. Gracias a ello la ciudad guarda un secreto y ustedes tienen un cuento. Si le agrado les paso mi mail y sino también. Gracias por su tiempo. [email protected]