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Una joven pasa una tarde inolvidable
Fecha: 03/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
María era una chica sudamericana, joven, gordita, su piel era de color canela, su cabello negro y sus ojos color café. Paseaba por un parque cuando se le metió una china en un zapato. Se sentó en un banco para sacarla. En el banco estaba sentado, Pedro, un español de 44 años, de pelo cano, al ver cómo se le subía un poco la falda negra, le dijo: -Bonitas piernas, nena. María lo miró, y le dijo: -¡Váyase a la mierda! -Para eso tendrías que darte la vuelta y enseñarme el culo. María, parecía enfadada. -Lo que le voy a dar de vuelta es un par de hostias. Quitó la china del zapato y se volvió a calzar. Pedro, le dijo: -En tus ojos puedo ver que eres una soñadora, muñequita. -¿Eso puede ver en mis ojos? -Sí, eso veo María, se levantó. -Y yo lo vi venir desde que me puso la vista encima. ¿No le da vergüenza? Seguro que tiene hijas de mi edad. -Hijas e hijos. -Y una mujer que lo espera en casa. -No, estoy separado y... -¿Y qué? Pedro, le mintió. -Y hace tres meses que no follo. María ya no parecía tan enfadada. -¿Por qué me dice eso? -Porque eres un bombón relleno de crema, y esa cremita, la que sale de tu coñito cuando te corres, me gustaría saborearla después de hacerte sexo oral. A María le estaba gustando lo que oía, pero se hizo la ofendida. -¡Es usted un asqueroso! -No me culpes, muñeca estás tan buena que no decirte algo sería un pecado. María, hizo que se mareaba y se volvió a sentar en el banco, ...
... echándose las manos a la cara, le dijo a Pedro: -No me siento bien. Pedro se preocupó por ella, sin saber que lo que tenía María eran ganas de guerra. -A ver si te subió la tensión... ¿Llamo una ambulancia? -No, enseguida se me pasa. Puso la cabeza en el hombro de Pedro, y ya lo tuteó. -¿Vives solo? -Sí, tengo un pisito cerca de aquí. María comenzó a mentir cómo una bellaca. -Es que me echaron del piso por morosa y no tengo a donde ir. Pedro, era perro viejo, y sabía que esa tarde iba a mojar. -En mi piso te puedes quedar el tiempo que quieras. Ahora la voz de María ya era de mimosa. -¿No abusarás de mí, picarón? -Nunca le hice a una mujer nada que ella no quisiera que le hiciera. Poco después se levantaban. Pedro andaba cerca del metro ochenta. La verdad es que buena pareja no hacían. Más tarde, Pedro, le estaba enseñando el piso. -... Aquí es donde vas a dormir. La habitación era amplia, tenía una cama grande con cuatro cojines rojos junto a la almohada, dos mesitas de noche con sendas lámparas, un armario y una coqueta con una silla tapizada delante, un cuadro de pintura abstracta en la pared, sobre la cabecera de la cama, una ventana con cortinas de seda y el piso tenía una carpeta azul. María, entró, se echó sobre la cama, y sonriendo, puso las cartas al descubierto: -¿Quieres cobrar el alquiler? -Quiero, bomboncito. Pedro fue a la cama, le agarró las muñecas con las manos y la besó con lengua, le besó en el ...