-
Paula
Fecha: 03/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Chrom, Fuente: CuentoRelatos
... dilatarle el culo, preparándolo para acoger mi polla. Cada vez que introducía un poco más el dedo dentro de su culo, aumentaba levemente tanto la presión como la velocidad con la que acariciaba su clítoris. Poco a poco fueron dos los dedos que se alojaban dentro de ella y, cuando llevaba un rato con el tercero dentro de ella, me retiré para embadurnar mi polla con el lubricante. -Despacio, por favor. -la oí decir cuando apoyé el glande en la entrada de su culo. Deseando que lo gozase tanto como yo, comencé a penetrarla despacio, sin prisa, ejerciendo la fuerza justa para que poco a poco su culo terminase abrazando la totalidad de mi polla. Finalmente, mi polla no logró avanzar indicándome que se hallaba en su totalidad dentro de ella. Sus esfínteres se contrajeron abrazándola y disfruté de la deliciosa presión que ejercían sobre ella. Me retiré lentamente, aprovechando para dejar caer nuevamente un poco de lubricante encima de su culo, que resbalaba sobre el tronco de mi polla para facilitarme el movimiento. Comencé a moverme despacio, y cuando ella misma empezó a mover las caderas para clavarse la polla hasta el fondo de sus entrañas, la tomé de la cintura y aumenté la velocidad gradualmente. Me mantuve pendiente de sus gestos para no hacerla daño y terminé poseyendo su culo como tantas veces había imaginado en mis sueños. Ella comenzó a masturbarse con una mano en su coño y cuando le indiqué que iba a correrme, empujó con fuerza hacia ...
... atrás para que derramase mi semen en lo más profundo de sus entrañas. Mi corrida salió disparada dentro de ella. Sintió como sus entrañas se llenaban de mí y presionó aún más buscando que hasta la última gota de mi simiente terminase dentro de ella. Exhausto, me dejé caer sobre ella y, sin sacar mi polla de su interior, comencé a besar su cuello. Cuando giró la cabeza, de nuevo nuestros labios se fundieron en uno. Descansamos unos minutos abrazados el uno al otro. Sin pensar en nada, únicamente disfrutando de nosotros ni tener en cuenta al mundo. Al día siguiente, cuando mi mujer volvió a casa después de pasar la noche en vela hablando con Ana, los críos no dejaron de hablar de Paula. De lo mucho que habían jugado con ella y de lo buena que era con ellos. Viendo que estaban tan contentos me preguntó a ver que me parecía si contábamos con ella para futuras ocasiones. Por dentro deseaba que así fuera y tratando de parecer indiferente, le comenté que por mí no había problema alguno con ello pero que tendríamos que tener en cuenta que Paula no se dedicaba a cuidar niños y probablemente no estaría disponible siempre que la necesitaremos porque ésta vez lo había hecho para hacerme el favor. Tras hablar con Paula, mi mujer, sin ser consciente de ello, le abrió las puertas de nuestra casa y a partir de entonces se convirtió, por decirlo de alguna manera en nuestra "niñera oficial" y más de una vez se hizo cargo de nuestros hijos… y no sólo de ellos.