-
Mi padre, nuestro amo (y capítulo 4) La normalidad
Fecha: 04/03/2022, Categorías: Incesto Autor: cleversex, Fuente: RelatosEróticos
... tangas. Con una sonrisa nos mostró dos cajas que contenían algo que habíamos visto en los videos porno por Internet: vibradores que se accionaban a distancia de Ohmibob. Nos dio una caja a cada una y los sacamos de dentro: rosa para Yoli y morado para mi. Papá se quedó con los mandos, comprobó que funcionaban (se nos aflojaron las piernas a las dos) y se los metió en el bolsillo. Llegamos al centro comercial, aparcamos y nos preparamos para entrar. Nostras por delante y papá con la cámara camuflada por detrás. Estábamos de los nervios porque cuándo menos lo esperábamos papá le daba a los mandos y a nosotras nos entraban los siete males. En dos ocasiones tuvimos que ir al baño porque nuestras vaginas soltaban muchos fluidos que resbalaban por la cara interior de nuestras piernas. Mientras tanto, las dos tonteábamos pavoneándonos delante de la cámara de papá, subiéndonos las faldas o tocándonos entre nosotras. Finalmente, compramos los muebles y después cenamos por allí cerca. Mientras lo hacíamos, papá nos provocó un par de orgasmos a cada una mientras por debajo de la mesa nos seguía grabando y con el móvil sacaba primeros planos de nuestras caras cuándo nos corríamos, por supuesto en silencio… más a menos. Cuándo llegamos a casa, siguió estimulándonos y tiradas en la cama nos corríamos vivas mientras las dos nos morreábamos. Todo esto también lo gravó en video. Todas estás grabaciones, papá las editaba y después de difuminarnos los rostros los subía a algunas ...
... plataformas. Esa noche y cuándo ya estábamos agotadas de tantos orgasmos, nos folló por el culo a las dos. Lo hizo irritantemente despacio, que a nosotras nos desesperaba, pero a él le encantaba. Pasó todo ese primer verano. A las dos nos encanta el calor e ir medio desnudas por la calle. Incluso convencimos a papá para ir a algún centro nudista en agosto. Cómo casi no hay en España, fuimos a Vera, en Almería, dónde hay uno con acceso a la playa nudista y dónde nosotras, con las precauciones necesarias para no delatar nuestra relación paternofilial, nos movíamos cómo peces en el agua. Teníamos una suite con dos habitaciones y todas las noches papá nos amordazaba para que no montáramos ningún escándalo con nuestros gemidos. Bueno, no solo por la noche, porque a la hora del desayuno y en la siesta también. Después bajábamos a la playa a tumbarnos al sol. Nos pusimos negras cómo tizones y eso resaltaba aun más nuestro cabello rubio. Desgraciadamente, agosto terminó y regresamos a Madrid para prepararnos para volver al colegio. Entonces alguien entró en nuestras vidas, alguien que seria decisivo en nuestro futuro. De parte de lo que voy a relatar a partir de ahora no fui testigo, pero tiempo después lo fui reconstruyendo hasta tener una idea clara de cómo fue. Por supuesto, ellos fueron la principal fuente de información. Casi un año después de iniciarse nuestra relación paternofilial, el CEO de la multinacional británica dónde trabaja mi padre cómo alto ejecutivo, ...