1. Follando con mi hermano, ocultando mi rostro


    Fecha: 12/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos

    ... que mi cuerpo empezaba a temblar, en ese momento en que mi hermano atado con sus manos atadas al cabecero de la cama decía una y otra vez que me corriera, mi flujo empezaba a salir de la vagina a pequeños chorros sobre su boca.
    
    Los gemidos pasaron a ser gritos cuando mi cuerpo temblaba, agarrando, moviendo y tirando hacia mí el cabecero de la cama cuando la puerta de la habitación se abrió, era una pareja que buscaba un sitio para follar y pude reconocer entre los gritos de placer a mi amiga Nika que cerraba la puerta enseguida que junto con su acompañante que no paraba de manosearle los pechos y besándole el cuello pedían perdón y riéndose salieron en busca de otra habitación.
    
    Mi hermano había hecho que me corriera con su lengua, metiéndomela en la vagina, lamiendo mi clítoris una y otra vez, mi cuerpo se empezaba a deslizar poco a poco sobre su cuerpo, recorriendo con mi vulva con mis labios vaginales totalmente mojados por todo su cuerpo dejando un rastro de mis fluidos tras de mí a la vez que le iba besando con mi boca, mordiéndole con mis labios, secando mi flujo hasta ponerme de rodillas sobre sus piernas.
    
    Su polla bien dura me estaba llamando y empecé a meneársela, a salivarla, a lamer con mi lengua su glande, dándole pequeños besos y metiéndola despacio en mi boca, saboreándola sintiendo las venas que la recorren, la sacaba y volvía a lamer su tronco mordiéndoselo con suavidad a la vez que mis manos no paraban de recorrerla, de pasar la palma de mi mano ...
    ... sobre su glande.
    
    Los gemidos de mi hermano cada vez más altos, seguíamos oyendo la música de la fiesta que continuaba abajo y nosotros aquí arriba dejándonos llevar por la excitación, por la pasión y no paraba de pensar que mi hermano esa noche era mío, que mi hermano me iba a hacer suya, penetrando dentro de mí.
    
    El cuerpo de mi hermano no para de moverse, le estaba encantando la mamada que le estaba haciendo, su pene ya no salía de mi boca salvo cuando mi lengua lamía todo el contorno de su glande, sus gemidos cada vez más alto y seguidos presagiaban el final, su polla exploto dentro de mí, en mi boca, teniéndola muy dentro de mí casi en la garganta y los chorros de su semen caliente hicieron que casi me atragantara, tragándomelos según salían y mi lengua repasaba su pene para que no hubiera nada de su leche sin que fuera mía.
    
    —¿Te quitas la máscara ahora? —Me preguntaba mi hermano.
    
    —Todavía no he acabado contigo, además ¿todavía no sabes quién soy? —Le contesté subiéndome hacia él, sentándome sobre su pene que aunque no estaba muy blando tampoco estaba duro, besándole en los labios a la vez que sus manos intentabas salir de su prisión sin éxito.
    
    La mamada que le hice subió más mi excitación, sentía mi vagina tan mojada otra vez que mis labios resbalaban entre su pene que sentía como poco a poco se iba endureciendo, le ayude a que se sentara apoyando su espalda sobre el cabecero de la cama, sus manos seguían atadas y yo me senté a horcajadas entre sus piernas con ...
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