1. Follando con mi hermano, ocultando mi rostro


    Fecha: 12/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos

    ... esperó a que me fuera corriendo, a que mis fluidos resbalaran, mojaran su pene y que fueran saliendo de mí a la vez que la metía despacio, cuando supo que había terminado y sin decir nada me puso a cuatro patas y me empezó nuevamente a follarme, sabía que mi hermano era guapo, inteligente, gracioso, sabía que estaba locamente enamorada de él y ahora sabía que su polla me volvía loca y que era un gran amante con bastante aguante.
    
    Sus manos apretaban mis pechos a la vez que mi cuerpo se sentía sus empujones, hacinado caer mis brazos en la cama y poner mi cabeza sobre ella, mi culo más en pompa recibía sus empujes, oyéndose los pequeños golpes de su carne sobre la mía, notaba como poco a poco otro orgasmo se asomaba, pero esta vez se adelantó él, soltando varios chorros dentro de mi vagina, sintiendo como su leche espesa me golpeaba por dentro y como en esos momentos me desplomaba boca abajo con otro orgasmo con su polla todavía dentro de mí.
    
    Unos segundos lo tuve encima, sintiendo el ...
    ... retroceso de su polla de mi interior, sintiendo como salía de mi vagina y como su semen resbalaba por mis labios. Nos dimos la vuelta y apoyada en su pecho me decía una y otra vez.
    
    —Quien eres, todavía no me los has dicho.
    
    —Tendrás que averiguarlo tú y pronto porque si no me iré. —Le dije dándole un beso.
    
    Me levante dejándole allí tumbado, pensando, recogí mi ropa menos mi tanga que se lo deje para que me recordase, entre en el baño, me lave un copo y salí de la habitación.
    
    Mes y medio más tarde, cuando volvimos a casa los dos por vacaciones, una noche de madrugada mi hermano entro en mi habitación cerrando la puerta, encendí la luz de la mesilla y le pregunte que le pasaba.
    
    —He esperado a ver si tú me lo decías.
    
    —Te vi, te elegí y te hice subir a mi cuarto.
    
    —Dejé que jugaras y te amé.
    
    —Te devuelvo tu tanga, porque no quiero que te vayas.
    
    Al terminar esas palabras, secando las lágrimas de mi cara le abría las sabanas de mi cama esperando que me volviera amar aquella misma noche. 
«1...3456»