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Dándole lo que su marido no le da
Fecha: 17/03/2022, Categorías: Infidelidad Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... sus manos se aferraron a mi cuello como serpiente, el beso era apasionado y muy sexual, mis manos bajaron a sus nalgas, ¡las cuales aún estaban duras como las recordaba! Los besos subieron de nivel, sus manos comenzaron a quitarme la camisa, le permití quitármela y que fuera mis pezones, los mordía con desesperación, el dolor me gustaba, ¡mi verga empezaba a endurecerse! A: ¡Hace tiempo que no tengo un buen sexo! L: ¡No te preocupes para eso estoy aquí nena! Me baje el cierre y saque mi dura verga, la cual ya venosa expulsaba fluido pre seminal, luego, me senté en su sofá y le pedí me la chupara, ¡ella sonrió y se arrodillo para comenzar con sus ricas chupadas! Su lengua empezó por limpiar el fluido de mi cabecita, luego con sus manos bajaba y subía el cuero, su lengua lamia mis bolas y subía hasta mi glande, ¡de verdad seguía siendo una buena mamadora! Yo gozaba su acto, mi respiración agitada mostraba el buen trabajo que, hacia ella, sus ojos de perra en celo me la ponían aún más dura y Any abriendo su boca como una pitón, ¡devoraba toda mi verga hasta que desaparecía en su boca! L: Uf, nena, ¡había olvidado lo rico que chupas!! A: Que dura y grande, ¡siempre me encanto tu bestia! La tomaba de la cabeza y guiaba su mamada, poco a poco movía mi pelvis para follarle la boca, mis movimientos eran lentos y luego rápidos, ella no quería dejar de mamar y aunque la ahogaba, ¡seguía tragándose mi verga! Una vez mi verga fue chupada, tragada y mordida, ...
... me dispuse a penetrarla ala casada insatisfecha, a mi antigua perra, que, a pesar de estar llenita, ¡aun me encantaba! La puse de pie y dándole la vuelta le baje su calza hasta las rodillas, me baje el pantalón hasta mi muslo, ella solita comenzó a ensartarse en mi duro palo, mis manos tomaron sus nalgas y la ayudaron a empalarse, una vez dentro de ella, la tome de su cintura y comencé a subirla y bajarla, una vez tomado un buen ritmo ella solita lo hacía, movía rico su cadera, ¡mientras tanto yo desabotonaba su blusa y disfrutaba sus tetas! A: ¡Ah, que rico, uhm!! L: Estas más nalgona, ¡me encanta! A: ¡Ah, mmm, uf, que dura!! L: ¡Ya te hacía falta un buen pito! La acomode en cuatro en el sofá y la penetraba lento, gozando cada movimiento que ella hacía con su cadera, mis manos no dejaban de agasajarse con sus tetas y sus nalgas, esta Any casada y llenita me gustaba más que la anterior, su marido era un idiota, vaya que tener a semejante puta y preferir estar con su madre, pero bueno, ¡yo solo me concentraba en hacerla gozar y darle lo que le faltaba! L: ¿Te gusta mami? A: ¡Ah, me encanta, uhm! L. Sabes que mi verga está aquí para ti cuando gustes!! A: Ah, pues dámela, ¡dámela!! Mis movimientos aumentaron, ella gritaba del placer, disfrutaba cada embestida que el daba, le jalaba su cabello, la estaba montando como su marido no lo hacía, al mismo tiempo le apretaba sus tetas, le mordía su cuello y la espalda le daba de nalgadas, ¡estaba siendo ...