1. Cogiendo con un joven de 23 años


    Fecha: 18/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos

    En el año del 2017 a finales, cuando tenía yo 37 años, me la vivía de fiesta en fiesta, al no tener una relación seria y más que nada al decidir pasarla bien, sexo casual y divertirme, entré a trabajar en una agencia de modelos.
    
    Me encargaba de dirigir y mandarlos a agencias de autos, eventos en antros o amenizar alguna fiesta, ese era mi trabajo, mi jefe desde que me conoció y al tener yo experiencia en esto del modelaje me dio el cargo de jefa de eventos, así que me la pasaba muy bien con los chicos y chicas, todos menores de 30 años, con unos cuerpos tallados a mano, las mujeres estaban buenísimas, piernonas con nalgas firmes, como yo en mis veinte y los hombres, dios mío, eran altos, con músculos por todas partes, era un paraíso para cualquiera.
    
    Pero había uno en especial, su nombre es Milton, él era de piel morena, 1,80 cm, con ojos claros, muy hermoso, unas manotas y a leguas se notaba el tamaño de su miembro viril, era un verdadero macho.
    
    Pese a ser muy guapo, aun no se le quitaba la cara de niño e incluso sus actitudes, le conocí unos cuantos amoríos con sus compañeras edecanes, todas ellas de muy buen ver, pero yo a veces notaba las miradas lascivas con las que me miraba, eso no me molestaba, al contrario, me encantaba saber que él me miraba así.
    
    La fiesta de la empresa llegó, celebrábamos el aniversario de su fundación, así que una gran fiesta en la casa del jefe, al cual era enorme, nos esperaba a todos sus empleados, yo sabía que todos y todas irían ...
    ... con sus mejores estilos, así que tome un minivestido rojo que me encanta, mis tacones negros y mi abrigo, cabe señalar que el vestido apenas si me cubría las nalgas, pero sabía que muchas irían así, y yo a mis 37 años me sentía en condiciones de mostrarme, mis tetas salían en el escote del vestido que me hacía sentir muy sexy, subí a mi auto y me dirigí a la fiesta.
    
    Al llegar miré como todos me observaban, me sentía bien, a mis 37 años aún tenía armas de ataque.
    
    Me senté en la mesa más lejana y tomé una cerveza, justo en ese momento apareció Milton.
    
    M: ¡Hola, como estas Cindy!
    
    C: ¡Hola!! Bien, ¡acabo de llegar!
    
    M: Si te vi, dejaste a todos con la boca abierta, ¡te ves espectacular!
    
    L: Jajá, ¡gracias por tu halago!
    
    M: ¿Puedo sentarme contigo o esperas a alguien más?
    
    C: Claro, ven, ¡siéntate!
    
    Milton se sentó a mi lado y comenzamos a platicar, antes ya platicábamos, pero ese día estábamos más habladores que nunca.
    
    Una vez iniciada la fiesta, los tres tiempos de platillos fuertes nos dejaron muy llenos, así que Milton fue por un wiski para el des empance, ambos bebíamos shots, mientras cantábamos y reíamos del buen ambiente.
    
    C: ¡Eres muy divertido!
    
    M: Tu más, ¡sabes siempre quise conocerte más!
    
    C: ¿Así? ¿Por qué?
    
    M: Te me haces una mujer muy cautivadora, todos hablan de lo bien que estas, incluso algunas compañeras les gustaría estar contigo.
    
    C: ¡Jajá!!! ¡Ahora si me sonrojaste, pues hago ejercicio y trato de arreglarme siempre, admito ...
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