1. Finge estar dormida mientras deja que la folle


    Fecha: 19/03/2022, Categorías: Confesiones Autor: Donni, Fuente: CuentoRelatos

    Mi amiga de infancia y de toda la vida Julieth para esta época rondaba sus 19 años, se había convertido en toda una señorita, un busto prominente, nada exagerado, pero su delgada figura y su tallada cintura hacia que sus pechos y caderas sobresalieran más y lograba captar la atención por la calle. Más aun cuando campaneaba su cadera usando esas talladas y cortas faldas de uniforme.
    
    Como toda joven tenía un novio, el cual la superaba por un par de años. Ese chico no era bien visto por sus padres así que, como toda señorita rebelde, insistía en mantener a escondidas la relación con ese muchacho. Esta situación les dejaba poco tiempo para verse, por lo que su relación consistía, la mayor parte, en llamadas y chats. Mi familia aunque no ha sido de bajos recursos, tampoco podía ostentar grandes lujos, por lo que la primera y única computadora, en ese entonces, lograba utilizar era la de mi amiga Julieth. De vez en cuando me dejaba usarla para hacer tareas y ponerme al corriente de mis oficios.
    
    En una ocasión, Julieth llegó a mi casa para que hiciéramos tarea juntos, ella salió y me dejó usando su computadora, la cual aproveché, sin perder tiempo, para ver porno y poder hacerme unas buenas pajas antes de dormir esa noche. Me senté en la cama, puse la laptop sobre mis piernas y comencé revisar su computadora. Pero… ¡Vaya sorpresa la que me llevé!, en la carpeta de Descargas había una carpeta con el nombre “Amor”. La cual obviamente, no dude en revisar. Lo que vi me dejó sin ...
    ... palabras. El primer archivo que vi, fue una fotografía, eran los pechos de Julieth, grandes, redondos, muy bien formados, su piel blanca y sus pezones colores marrón claro, erectos y excitados. No lo podía creer, no podía ver su rostro, pues la fotografía enmarcaba solo sus pechos, pero supe que era ella, la reconocí por un diminuto pero visible lunar que tiene cerca del ombligo.
    
    Esa foto me prendió más que las imágenes que había descargado, el morbo de ver los pechos de amiga me excitaba tanto, que casi volteo la laptop de la tremenda erección que me causó. Guardé esa imagen en mi mente. Pasé toda la tarde pensando en los pechos de Julieth, no podía sacarla de mi mente y no podía evitar mi erección al pensar en lo deliciosos que se veían.
    
    Cuando cayó la noche, y ya todos íbamos a dormir, mi amiga Julieth le dijo a sus padres que se quedaría a dormir en mi casa, ya que tenía que hacer mucha tarea. Esa era una excusa usual que en más de una ocasión Julieth ya había utilizado para poder hablar por teléfono con su novio toda la noche. Así que no me sorprendió.
    
    Esa noche pasó hablando por teléfono hasta la madrugada, cerca de la 1 am. Terminó. Ya era demasiado tarde así que apago las luces y se recostó en el sillón de la sala. Yo estaba aún despierto, en parte por las conversaciones de ella y otra parte por lo prendido que estaba al recordar sus pechos. Me levanté, sin prender la luz, caminé hacia la cocina, tomé un vaso de agua y al regresar a mi habitación pasé por la ...
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