-
Esos ojos
Fecha: 27/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... Vuelves a besarla y ella te masturba con cariño. Tu boca no se queda quieta y no tardas en bajar a su cuello para morderlo. Le das varios bocaditos que la hacen vibrar y aprieta con su mano tu enhiesto pene, haciendo que te estremezcas. Sigues tu descenso hasta acabar entre sus increíbles pechos y los devoras. Pasas tu lengua por el perímetro del derecho, lamiéndolo y dejándolo lleno de brillante saliva. Mismo trato le das al segundo. Tu tía se recuesta para estar más cómoda y tú aprovechas para engullir uno de sus duros y oscuros pezones. Eso hace que ella suelte un súbito gemido, al cual le siguen otros más suaves. Atrapas ese carnoso botoncito entre tus dientes y lo mordisqueas con cuidado, haciéndola estremecerse. De hecho, notas como su cuerpo entero se tensa. No tardas en ir por el otro y darle el mismo tratamiento. Al mismo tiempo, tus manos descienden por su delineada espalda y acaban atrapando esas respingonas nalgas, apretándolas con ganas. Tu tía se encuentra a tu entera merced. Hundes tu cabeza en el canalillo de sus pechos y sientes como esas redondas montañas de carne te atrapan. Manoseas con avidez su espléndido trasero, disfrutando de esa maravilla que parece esculpida a mano por un artista. A la vez, su mano no cesa de acariciar tu duro miembro. Como siga así, sabes que al final te terminarás corriendo. Eso no puede ser, no por ahora. Una mujer tan espectacular necesita de un trato más especial del que está recibiendo por tu parte. La colocas ...
... bocarriba, observando la maravilla que has logrado alcanzar. La besas en los labios y desciendes por su cuello, dándole pequeños besos. Llegas a sus pechos y los agarras con ambas manos para devorarlos mejor. Tu tía disfruta encantada de la atención que le otorgas y apenas hace mucho, tan solo de suspirar. Sabe de sobra lo que vas a hacerle, así que solo se limita a gozar. Dejas su magnífico pecho y recorres su vientre plano, pasando tu lengua y uniéndola con ese ombligo tan atrayente. Ella se contrae un poco, signo evidente de lo excitada que se encuentra. Sigues bajando y acaricias sus piernas a la par que te preparas para llegar a su lugar sagrado. Lo primero que te recibe es una corta mata de pelo marrón oscuro, la cual deja que te raspe la cara al tiempo que la besas. Desde ahí, ya puedes notar el fuerte olor a sexo mojado que emana. Tu tía temblequea agitada, sabedora de a dónde te aproximas. No es mucho el tiempo que tardas en llegar a su coño y, para cuando pasas tu lengua por primera vez por esa húmeda raja, ella ya emite el primer grito que no tarda en acallar tapándose la boca. Más vale que nadie os escuche. Su sabor amargo inunda tu paladar cuando comienzas a lamerla. Tu lengua se pierde entre esos viscosos pliegues y no tardas en encontrar el clítoris, ese preciado botoncito que es el centro de placer de toda mujer. Lo lames de abajo a arriba, haciendo que tu tía aúlle como una loba en celo. Alzas tú vista un momento, contemplando la hermosa imagen de la madura ...