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La historia de Ángel, solo era un muchacho (41)
Fecha: 31/03/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
Pablo se había entretenido más de la cuenta recogiendo los numerosos paquetes que Ana le había preparado, igual que hiciera Eduardo, para entregar a Ángel. Había pasado varios días comprando ropa de primavera y verano para el chico y no sabía muy bien si era su gusto por gastar el dinero de Eduardo, o simplemente por estar en las lujosas tiendas, pero disfrutaba haciéndolo. Al final decidió que Eduardo tenía razón y que para el viaje era mejor llevar un coche convencional en lugar de uno deportivo, le pidió al chofer que le preparara el Mercedes Maybach, ultimo capricho de Eduardo, y cuando estuviera listo también llevara las bolsas y su maleta. Echó una mirada a su reloj y apresuradamente bajó las escalinatas, el carísimo coche resplandecía cuatro peldaños abajo y el chofer le tenía la puerta abierta, pensó en el contraste que era vivir su vida en la ciudad, en la mansión de Eduardo, con lo que iba a encontrar en la hacienda de don Ernesto. Entró en el coche después de quitarse la chaqueta para ir más cómodo y una vez en el confortable interior, oliendo la tapicería de piel blanca, miró hacia la fachada de la casa. Creyó entrever un movimiento en la cortina del salón y tuvo la sensación de que alguien le observaba oculto tras las espesas cortinas. Respiró satisfecho al sentir la suavidad del volante en sus manos y apretó el acelerador, ahora le entraban las prisas por llegar a su destino, quería ver a su chico, ansiaba poder estrecharle en sus brazos, besarle y ...
... mirarse en sus bellos ojos, y muchas otras cosas más que de solo pensarlas sentía como respondía hinchándose el bulto de su entrepierna. No había tenido el tiempo que quería para dedicarle, por sus estudios y las otras obligaciones que tenía que desempeñar encargadas por la organización, y ahora era el momento adecuado para pensar en él. Había sido un duro trimestre en todos los sentidos, y no lo había pasado mal pero con mucho trabajo, los encargos, en su mayoría, había resultado satisfactorios, follarse a unas cuantas mujeres, algunas ciertamente guapas y jóvenes, darle la verga a varios pasivos y acudir a alguna fiesta sexual, lo suficiente para sentirse desahogado de sus deseos de sexo. No era igual que con Álvaro y su amado muchacho, en realidad era muy diferente el hacerlo con unos o con los otros, lo mejor estaba por llegar y tenía varios días para disfrutarlos en la mejor compañía, desconocía como podrían estar las relaciones entre Álvaro y Ángel después del compromiso del primero con Irina. Cuando llegó al control de acceso a la utopista tuvo que soportar las largas colas que se habían formado, encendió la radio y se dispuso a escuchar música aguantándose los nervios. Por fin, después de largos minutos de espera había llegado su turno, estaba recogiendo el ticket de la máquina expendedora cuando escuchó la sirena de una ambulancia abriéndose paso hasta el carril reservado para urgencias y después emprender la marcha a gran velocidad. -Mala suerte ...