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La historia de Ángel, solo era un muchacho (41)
Fecha: 31/03/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... conocido sub fusil, y el silencio mezclado con el olor de la pólvora, y las carreras de pasos apresurados que llegaban hasta él. -¿Estas bien? León, ¿estás bien?β¦ βββββββββββββ Los vehículos parados delante de él no le permitían avanzar, miró expectante como los dos sanitarios de la ambulancia atendían a un agente tirado en el suelo, unos metros más adelante un cuerpo cubierto con una tela brillante plateada, a su derecha dos coches que se habían siniestrado y a cuatro chicos apoyados en el primero con la cara realmente asustada y sin poder hablar. -¡Sigan, sigan por favor! No se detengan. -uno de los policías les hacía señales con la mano y el brazo extendido conminándoles a seguir su camino. Pablo, como los demás conductores, miraba al pasar sin comprender lo que podía haber ocurrido, y como un tercer sanitario entregaba unas bebida a los asustados chicos. βββββββββββββ Llevaba todo día impaciente, no sabía si Pablo iría primero a la hacienda de don Ernesto, o si pasaría por la de Álvaro, en estos instantes echaba de menos la vista que tenía de la entrada principal desde la habitación que compartió con Álvaro Después de comer se entretuvo mirando en el nuevo ordenador que Victoria mando instalarle, en recoger viejos apuntes y archivarlos, hasta que a las nueve de la noche escuchó el claxon de un automóvil. No era una costumbre de Álvaro y emprendió el camino bajando corriendo las escaleras. Aún no habían llamado a la puerta y se precipitó para ...
... abrirla, había comenzado a anochecer, y aunque el invierno había pasado, el frío persistía cuando no se estaba al sol. No le importó recorrer los metros que le separaban del flamante automóvil del que se apeaba en ese momento Pablo, en magas de camisa y con el pelo alborotado. Nos quedamos unos segundos observándonos hasta que arranqué a correr los pocos pasos que nos separaban y me dejé abrazar por los brazos que él me tendía. -¡Pablo! -me besaba la cara mientras me tenía apretado contra él. -¡Gatito! Si parece que has cambiado. -había tomado para si el apelativo que usaba Álvaro para referirse a mi. Nos besábamos por toda la cara sin darnos cuenta de que dos chicas de servicio y Victoria nos miraban desde la puerta. -¿Podéis entrar en la casa?, con esa ropa os quedaréis helados. -escuchaba llegar la voz de Victoria muy lejana pero no podía dejar de besarle, olerle y sentirle de nuevo a mi lado. Se lo perdonaba todo, los tres meses que me tuvo privado de él, sus escasas y cortas llamadas de teléfono. lo importante ahora era que podía tocarlo. Sujetándome de la cintura me subió los escalones y Victoria le abrazó para besarle, saludó a las dos chicas y les entregó las llaves del coche, sin más palabra sabían lo que tenían que hacer. Pablo no se sentía superior al resto de los empleados de las dos haciendas, a pesar de su posición privilegiada que todos le reconocían, los trataba como sus iguales. El calor del salón nos envolvió en su tibieza, aún se encendía la ...