1. Esa fiesta de fin de año.


    Fecha: 31/03/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Esto fue que; a los dos días de la cita con el médico, en el que pude sentir una revoltura de sentimientos, bueno, son de celos y de cierta excitación, ya que por momentos me sentía que vivía una película XXX, pero segundos después reaccionaba y veía a mi mujer, de pie, de repente con la mirada al techo, otras, viéndome, pero recuerdo sus ojos y sus muecas de excitación, con la vista en mí, como preguntando, ¿Te gusta amor como se están fajando a tu mujer?
    
    Lo más difícil fue cuando el médico, le dice.
    
    - Se me estaba pasando tomarte la temperatura antes, para medir que tanto aumenta.
    
    Tomó a mi mujer de la cintura, una mano debajo de la bata y la otra por encima, pero de la espalda, así al girarla, con la mano que tenía debajo, la deslizó hacia atrás, por lo que descubrió sus piernas y cadera, y le dijo que se empinara, ella separando un poco las piernas, colocó sus brazos sobre la mesa de exploración, volteó a verme y rápido cerró los ojos, pensé por un momento que era pena, pero no, lo que fue que estaba excitándose y disfrutaba.
    
    Ya con la batita arriba, yo podía verle sus curvas, sus nalgas redonditas y sus piernas muy ricas, con sus pechos colgándole.
    
    El médico se acercó, traía en su mano un tubo de gel, se colocó un poco en el dedo y abriendo con una mano las nalgas la otra empezó a untarle en su culito, que de repente metía adentro, que se perdía la uña, cosa que a mi mujer le estremecía, pude ver como sus piernas las movía con cierto movimiento, sus ojos ...
    ... los cerraba y a veces los ponía en blanco, y se mordía los labios así estuvo un par de minutos, pero no sólo así, ya que al fijarme bien, otro dedo rozaba la panocha y se introducía, por eso entendí lo que mi mujer sentía.
    
    Para ese momento, yo estaba sintiendo unos celos con ganas de salir corriendo, pero también, una excitación que me hacía respirar algo rápido y sin darme cuenta, me agarraba mi verga y la sobaba.
    
    Vi entonces como tomó el termómetro rectal y lo introdujo. Después ayudó a enderezarla y ella volvió a quedar de pie, frente a mí, pero de perfil, con el aparato dentro de su culo, estos diseñadores, como hacen aparatos que sirven, no sólo para lo que los hacen, sino para algo extra, como ese termómetro gruesecito, si, una punta de unos dos cm de largo, pero después iba engrosándose hasta alcanzar el grueso de un plátano, digo, más o menos calculando, como dicen, a ojo de buen cubero.
    
    A ver Profesora, dijo el médico, déjeme checar. Y colocando su mano en el pecho, lo empezó a frotar, según checaba sí había algún indicio de bolitas, pero podía verle como también frotaba su pezón, y que mi mujer abría la boca muy sensual y los ojos, a veces cerrados, a veces en blanco, así durante unos minutos, después le dijo, permítame, y levantó la bata, mi mujer se inclinó un poco, y él retiró el termómetro, 39° dijo, y lo puso en un recipiente.
    
    Regreso para decirle que se sentara, así él la ayudó a sentarla en la mesa, cosa que ella podía hacer, pero ya pensaba yo, ...
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