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Taburete
Fecha: 02/04/2022, Categorías: Gays Autor: zumurrud, Fuente: CuentoRelatos
... verga en el culo. Traté de ayudarlo también flexionando un poco las piernas y “sacando cola” para facilitar la penetración. Así empezó a clavarme. Al principio solo la cabecita, como jugando, para ver si yo se la pedía toda. Y él sabía que la quería toda, porque de a poco fue tirando mi cuerpo cada vez más para atrás, así podría ir comiéndome la verga de a poco. Ese jueguito significó tenerla enterrada toda en menos de cinco minutos. Con mis brazos hacia atrás trataba de tomarlo por la nuca con mis dos manos, así su boca se acercaba a mi oído para poder escuchar cositas chanchas, o por lo menos como se quejaba mientras me la ponía. Las cortinas del ventanal estaban abiertas de par en par. Eso hacía que cualquier vecino de algún edificio cercano pudiera quizás vernos, y eso me calentaba aún más. Sumado a eso, veía nuestras imágenes reflejadas en los vidrios del ventanal, como si fuera una especie de espejo, y lo que veía me gustaba. Me veía a mí, diminuta, sacando colita como ofreciéndosela para que haga lo que quiera, y por detrás mi macho, con su postura corporal como si fuera un animal montando a su hembra. Le señalé el ventanal. Creo que la calentura no lo dejó ver lo que yo veía. Fue ahí que se puso más caliente, hasta más violento diría. Ya no era una penetración sino que se parecía más a una embestida, como para hacerme daño, para que mi cola sufra. Eso realmente no me preocupaba. Mi dilatación era excelente y mi cola quería violencia. Pero ...
... sentía que si seguía a ese ritmo iba a sacarle toda le lechita muy rápidamente. Eso no me estaba interesando en ese momento. Quería pija en mi culo por un buen rato. Creo que ambos queríamos que esa noche dure más, exprimirla, jugar, rompernos. Y el jueguito de estar expuestos frente al ventanal, y que nuestros cuerpos se reflejen sobre los vidrios fue algo que a Javi realmente lo ponía muy cachondo. En un momento me sacó la verga de la cola. Pensé que estaba por acabar y quería aguantar, pero no. Me pidió que me quede paradita ahí en el centro del living, y fue para la cocina. Regresó con uno de los taburetes, una de las sillas altas del desayunador. Si bien yo sentía que él estaba haciendo un esfuerzo con sus piernas para flexionarse para poder ponérmela, la realidad es que no sabía para que venía con esa silla. Javi estuvo muy rápido. A pesar de la calentura, se permitió pensar. Ubicó el taburete en el centro del living, en el mismo lugar que hacía dos minutos me tenía ensartada. Me pidió que me siente, pero al revés. Como a caballito de la silla, tomando el respaldo con mis brazos para no estar tan incómoda. Pisé el apoya pies, y me subí. Efectivamente me tomé del respaldo con mis brazos, como abrazándolo. No sé si soy clara con la descripción, pero lo que sé es que mi cola quedó como muy parada digamos, muy expuesta. Me miraba en el vidrio del ventanal y la pose realmente me encantaba. Además lo veía atrás mía a Javi preparándose la verga, y con la otra mano ...