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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (12)
Fecha: 03/04/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
Con los primeros rayos que entraron por la ventana, Sergio amaneció. Se tuvo que desperezar en varios minutos hasta que logró sentarse en la cama, meditando todavía si lo de ayer fue algo real o todo había sido fruto de su imaginación. Los restos secos que perduraban en su entrepierna demostraron la realidad. Cogió el móvil comprobando que todavía eran las nueve de la mañana. Las mujeres de la casa, obviamente, tardarían en despertar y por no molestarlas, se puso un bañador y bajó directamente a la piscina. El chapuzón le hizo despertar por completo. El agua todavía algo fría de la noche consiguió que su cerebro se activara por completo y también, quitarle el olor a sexo que parecía perseguirle. El pequeño baño había sido una gran opción, no le hacía gracia pasearse con aquel olor por la casa, no por su tía, sino más bien por Mari “no vaya a olerlo”. El agua le ayudó a reactivar todo el cuerpo ya no tenía ni ese olor ni el poco sueño que aún quedaba en su cuerpo. Se secó con rapidez, aunque el sol comenzaba a calentar con rapidez, todavía la temperatura era más que normal y no quería coger frío, no era momento para ponerse malo. Volvió a la casa para desayunar unas frutas que cogió en la cocina. Puso la tele sentándose en el sofá para relajar sus músculos como si estuviera cansado, pero en realidad lo estaba. Mientras mordía la pera de su mano, rememoraba cada imagen del día anterior. Las tenía grabadas a fuego y sabía que no se le olvidarían jamás, solo una cosa ...
... se le clavaba como una espina, “¿pasará de nuevo?”. Casi rezaba por ello, aunque la realidad era que su tía lo había hecho con el mientras estaba borracha, quizá serena la cosa cambiara. Escuchó un ruido en la planta de arriba que le hizo salirse de sus pensamientos. La curiosidad le pudo y decidió subir por si alguien se estaba levantando, su mente y su entrepierna por fin de acuerdo pedían que Carmen estuviera despierta. La habitación de su madre estaba cerrada y bajo la rendija de la puerta no se apreciaba ninguna luz. Recordaba que al despedirla a la noche, la habitación estaba completamente a oscuras, por lo que si todo seguía igual, ella estaba dormida. En cambio, la de Carmen sí que asomaba algo de luz natural. Se acercó con nerviosismo, como esa misma madrugada le había sucedido, alzó la mano con decisión y le echó valor golpeando la puerta, no hubo respuesta. No podía quedarse ahí, decidido, movió el picaporte y entró de sopetón. Repetía los mismos gestos que a la madrugada, pero no había nadie en la habitación. La cama estaba deshecha y la ropa del día anterior estaba puesta en una silla, aunque lo que le importaba era la luz que salía del baño. La puerta estaba entreabierta y el sonido de un cepillo eléctrico le llegó a sus oídos. Asomó la cabeza después de golpear levemente la madera. Carmen se dio la vuelta y vio la cabeza de su sobrino, antes de girarse sabía que era él. Escupió la pasta de dientes y después de secarse, sonrió al joven a través del ...