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Tortuosa justicia sexual
Fecha: 06/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
... aroma de su cabello lacio. Entonces Alison intentó girar a sus espaldas. Pero Luis se lo impidió sujetándole con todas sus fuerzas. -¿Qué haces? –Pregunta la chica, ya un tanto asustada. Pero Luis solo estrechó su entrepierna contra los pequeños glúteos Alison sin decir palabra. Enseguida su púbero pene se inflamaba creciendo bajo sus pantalones. Alison lo sintió en seguida, forcejeando un poco frente a la olla hirviendo, sin atreverse a moverse demasiado en tan precaria posición. –No lo hagas Luis. Por favor. Así no. –Suplicaba con una tierna voz. Luis la besó en la nuca con tanta ternura, que por un momento Alison no opuso resistencia antes de continuar con el peligroso forcejeo. Luis seguía besándola cerca de su oreja derecha y en el cuello que su cabello recogido dejaba al descubierto mientras sus manos la acariciaban por su estrecha cintura. –Sé que tienes un amorío con el tío Gerardo. A la Doctora Margot no le gustaría si se enterase. –Le insinuaba pretenciosamente, al tiempo que posaba su mano derecha sobre su pequeño busto intentando pellizcarlo aunque fuese solo un poco. Entonces Alison no dijo más. Dejó de forcejear y se recargo firmemente sobre la estufa con ambas manos. Luis lo entendió enseguida, se bajó sus pantalones hasta los tobillos, desnudando su endurecido falo, le subió su el vestido a la sirvienta, y tras bajarle sus bragas le ensartó su virgen pene en la estrecha conchita de su mucama. La inexperiencia había hecho que Luis batallará en ...
... encontrar la postura perfecta para poderla penetrar, obligando a la misma Alison a ayudarle, sujetando su largo pene para enfundarlo dentro de ella, parando su culito para que no la lastimara el impúber jovenzuelo. Precoz cuál es, Luis eyaculaba a los pocos minutos de haber entrado en ella. Sin tiempo siquiera para salir antes de llenarla toda de semen. Acongojado por la depresión post coito, Luis se subía sus pantalones completamente arrepentido. –Lo lamento. En verdad lo siento mucho. No sé qué me sucedió. No quise hacerlo. No así. –Le decía al borde de las lagrimas, mientras Alison se vestía sus bragas nuevamente, sin decir palabra, al tiempo que le miraba apenada. Luis no era un monstruo, tan solo era un buen muchacho que se habría guardado un gran sufrimiento por mucho tiempo. En el fondo, Alison sabía que el pequeño solo quería cariño, pero no sabía cómo pedirlo, ni como recibirlo. Por la tarde la tensión se percibía palpable. Alison servía la cena, Luis no se atrevía a levantar la mirada. Margot no dijo nada, pero sin duda se habría percatado que algo sucedía entre los dos jóvenes de la casa, y eso la puso furiosa. -No quiero que vuelvas a ayudar en la cocina Luis. Este caldo me está sabiendo muy amargo. Expresa la señora de la casa. –Mañana te quiero aquí temprano Alison. Ya te puedes ir. –Finaliza, sentenciado a los amantes, y dejando bien en claro que nada pasaba desapercibido frente a sus narices. –Sí tía. –Sí señora. –Respondían a los oídos sordos de la ...