1. Tortuosa justicia sexual


    Fecha: 06/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos

    ... grandes esfuerzos lograba prologar el vaivén de su pene estimulando la madura vagina de su tía como si no hubiese terminado aún.
    
    Arremetía con dureza, disponiendo de toda su concentración y esmero en complacer a su infame tía, sin olvidar aquellos momentos violentos de tortura, ahora puestos a favor, a manera de motivación para prolongar un poco más al placer que le proporcionaba a su Maestra Margot y que poco a poco la hacían sucumbir a sus necesidades sexuales.
    
    Ya no podía fingirlo, aquel nivel de placer estaba más allá de ella, había superado su odio y su miserable apatía. Aquella mujer que antes se regocijaba en su ego y narcicismo, ahora se complacía sumisa y entregada completamente abierta de piernas ente su víctima.
    
    Se agitaba y regodeaba meneando las caderas para restregarse el pene de Luis dentro de ella, duro, rudo y profundo como a ella tanto le gustaba. Poco a poco, esa misma complacencia y placer desmedido invocaba en ella ese llamado al orgasmo, haciendo levantar sus nalgas, endureciéndolas para expulsar el jugoso elixir que comenzaba a amontonarse ya en las puertas de su empapada vagina.
    
    Gemía, palpitaba y se estremecía. Era inminente que en cualquier momento terminaría. Por un momento el rostro de su tía se presentaba frente a él, gesticulando su goce satisfactorio a punto de venirse. Sus grandes tetas rebotaban en cada embestida bajo su blusa blanca de holanes al cuello, y ese olor intenso a perfume, maquillaje y sudor de señora. Enterrando ...
    ... profundamente su pene en toda su extensión hasta que finalmente la Doctora sucumbía en un fuerte orgasmo que la hacía tensar las piernas y contraer su pelvis derramando su leche sobre el pene de Luis cual finalmente podía descansar de su propio orgasmo prolongado, cuyo semen dejaba en el interior de su tía.
    
    Todo parecía haber terminado, el sufragio habría quedado saldado, mano a mano. Pero Margot no era así, siempre habría que tener la última palabra, y con ello, se ha de montar sobre Luis, intercambiando posiciones, ahora él recostado y ella de espaldas al muchacho acomodando sus grandes nalgas para ensartarse sobre su estimado pene enrojecido y completamente pegajoso, teñido con la blanca eyaculación de su tía y la propia.
    
    Así comenzaría a cabalgar de arriba abajo, desliando su trasero a sentones, aplaudiendo sobre las delgadas piernas del joven colegial exhausto, quien se esforzaba por complacerla, mirando sus redondas nalgas sudorosas haciendo desaparecer su polla dentro de su mojada cavidad, y caliente como caldera.
    
    Ensimismado con el glorioso espectáculo, Luis observa cómo el orto de su tía abría sus carnosidades cada que descendía sobre su pene estrujando dentro de ella. Y no pudo resistir, sabiendo lo zorra que era, ahora que la tenía por primera vez a su merced. Entonces le metió su dedo índice.
    
    Forcejeó un poco, pero ella estaba tan excitada que aquel enmarañado orificio de inmediato se dilato abrazando su pequeño dedo con los pliegues de su ano. Y la Doctora ...
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