1. Ninfómana o prostituta?


    Fecha: 06/04/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... muy excitantes y morbosas.
    
    + A sí? No me digas..
    
    Y empezó a frotar mi clítoris erecto y húmedo de todos mi fluidos al abandono de mi consolador.
    
    Ummmmmmm me sentía éxtasiada de tanto placer, mis sentidos no podían más.
    
    + Será que los astros se han alineado. Eres prostituta?
    
    - No, soy una morbosilla, cachonda y guarrilla.
    
    # No. De eso nada. Eres una puta, yo e visto que esos dos no te cobraban para hacerte lo que ellos quisieran.
    
    - A sido un regalo.
    
    # Ah, entonces eres su amante?
    
    Pensé si me los habría follado, tal vez volvería a por más juguetes y pasaría, seguro, habíamos empezado con buen pie.
    
    - Si, puede que algún día lo sea.
    
    + Ummmmmmm como se chupaba los dedos esa zorras llenos de tus fluidos.
    
    - Ummmmmmm cierto.
    
    + Te excitaria convertirte en mi puta? .
    
    -Ummmmmmm, siiiii!
    
    + Entonces..... Quieres ser mi prostituta ?
    
    - siii, ummm
    
    + Muy bien, sientes esto?
    
    - Si, ummmmmm
    
    + Que es?
    
    - El consolador
    
    + Muy bien... Te voy a dar un premio, pero tienes que quedarte aquí quieta.
    
    Me quito la camiseta de la cabeza, y ...
    ... era el hombre del pasillo. Me había seguido todo este tiempo, seguro que me vio con la pareja del ascensor, así que me puse súper cachonda, sus astros tambien se habían alineado.
    
    Se dirigió al maletero y trajo un pañuelo de cuello negro.
    
    + Te voy a decir lo que vamos a hacer. Te voy a vendar los ojos, te voy a meter en mi coche, y te voy a llevar a un sitio donde vamos a disfrutar mucho.
    
    Me asustó bastante la situación y le dije que no.
    
    + Pero me has dicho que eras mi puta.
    
    - Cierto, pero no voy a ningún sitio, si quieres aquí.
    
    + No putita, me temía que pasaría esto, así que este pañuelo no es para taparte los ojos.
    
    Se abalanzó sobre mi y me tapo boca y nariz.
    
    Desperté, oía voces, me dolía la cabeza, mis músculos no respondían. Sentía mi cuerpo balancearse. Me hacia pis, me dolía la vagina. Recordé el consolador, pero no, era una polla, entraba y salía con fuerza, mi espalda estaba fría y mojada, supongo que de sudor. Estaba tumbada boca abajo sobre una mesa con mis piernas colgando y amarradas a las patas, y recordé todo...
    
    Estaba siendo violada. 
«12345»