1. La niña mala y el cachondo de su tío


    Fecha: 08/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... no podía permitir.
    
    Como Ramoncín gritaba tan alto, temía Malena que pudiera alertar a los vecinos y llamaran a la policía, así que cerró la ventana de su dormitorio, ya que era estanca, y la puerta, poniendo además música heavy metal a todo volumen para acallar los gritos.
    
    Observando a su primo en el suelo, no se le ocurrió a la niña otra cosa que masturbarse, así que, utilizando sus dedos se fue masajeando el clítoris hasta que en pocos minutos se corrió, chillando con fuerza para que su primo pudiera escucharla.
    
    Los efectos del gas pimienta fueron poco a poco remitiendo, así como los gritos de Ramoncín, que más tranquilo, dejó de agitarse en el suelo, al tiempo que la niña bajaba la música y abría puerta y ventana.
    
    Sabía Malena que todavía su primo no podía ver, así que simulando buenas intenciones, le ayudó a incorporarse al tiempo que le decía para tranquilizarle:
    
    No te preocupes, primo, que enseguida se te pasan los efectos, así que tranquilízate que te ayudo a vestirte antes de que vuelvan mis padres y te encuentren así, en pelota picada, y no sabremos justificarlo.
    
    Tan indefenso estaba el joven que se dejó llevar dócilmente por su prima, y, aunque siempre desconfiaba de ella, esta vez se fió que nada malo podía ya tramar ella en su contra.
    
    Le llevó la niña primero al baño para que se echara agua fría al rostro y a los ojos, sabiendo que la ceguera todavía no remitiría. Luego, como había tirado la ropa de él por la ventana, fue al dormitorio de ...
    ... sus padres y cogió ropa, no de su padre sino de su madre.
    
    Le puso a su primo un vestido y unas bragas de Elena, haciéndole creer que era la camiseta y el pantalón corto que él había traído. Luego acompañándole hasta la puerta de la calle, le puso ahora sí, las deportivas que él había traído.
    
    Abriendo la puerta de la calle, le hizo salir, haciéndole creer que era otra puerta la que estaba abriendo y la cerró tras él, dejándole en la calle, ciego y vestido de mujer.
    
    Desorientado, no sabía dónde estaba por lo que llamó a su prima sin encontrar respuesta. De pronto, algo le agarró por la cintura y, levantándole del suelo, le metió en la parte posterior de una furgoneta sin darle tiempo a reaccionar. Era Dioni, el bestia que había violado a Elena en más de una ocasión y ahora, al ver salir del adosado donde vivía ella, una persona que vestía como ella y era prácticamente de su misma estatura, la confundió con ella, y la secuestró para violarla.
    
    A pocos kilómetros de allí en un descampado, Dioni se dio cuenta de su error, pero, al ver que el joven no podía ver, no desaprovechó la ocasión y le violó en repetidas ocasiones.
    
    Aquella noche volvió un maltrecho Ramoncín a su casa con el ano desgarrado y vestido con andrajos de ropa de mujer, encontrándose a su padre con un ojo morado y con una maleta preparada para marcharse de la casa. Tanto tentó Ramón a la suerte que despertó a su esposa que, al conocer que se había tirado a su cuñada, respondió propinándole un fuerte ...