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La niña mala y el cachondo de su tío
Fecha: 08/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... nadadora. Ramón observó, sin decir nada, cómo su cuñada se desnudaba, disfrutando una vez más de la visión lujuriosa del voluptuoso cuerpo de la mujer. El pequeño bikini negro se ajustaba como un guante al respingón y macizo culo de Elena. Mientras la mujer braceaba con energía, dando la espalda a su cuñado, éste sustraía las llaves de ella y, entrando en casa, subía al dormitorio donde su hijo estaba jugando con la tablet. Tu tía está aquí, se está bañando en nuestra piscina, pero Malena está sola en su casa, durmiendo la siesta. Te doy las llaves de su casa para que la hagas una visita. Cuando abras la puerta, la dejas entreabierta y me devuelves las llaves. Las traes aquí que tu tía no lo sabe. Como su hijo, todavía bajo los efectos de más de una hora jugando con la tablet, le miraba atontado sin dar ninguna muestra de inteligencia, su padre le miró con cara de mala ostia y le dijo: ¿Entiendes, coño, entiendes? Te lo voy a repetir y decir más claro, ¡Atiende, ostias! Tu tía está aquí, se está bañando en nuestra piscina. Tu prima está sola en su casa, durmiendo la siesta en su cama. Te doy las llaves de su casa para que aproveches que está sola y te la folles. ¿Entiendes ahora, hijo? ¿Entiendes? Pero antes de follártela, abres la puerta de su casa, la dejas entreabierta y me traes las llaves de vuelta aquí, porque tu tía no sabes que la he quitado las llaves. Después te vuelves a su casa para follártela. ¡Aaah, bien! Voy, abro la puerta, te devuelvo las ...
... llaves y me la follo. Así es, ¡ostías! ¡Venga, vete ahora para allá! Y esta vez fóllatela, ¿entiendes?, fóllatela. No te conformes con que te coma la polla, fóllatela también. Y, saliendo de su habitación, bajó Ramoncín las escaleras de su casa y, sin hacer ruido para no poner sobre aviso a su tía, salió de la vivienda y se fue hacia la casa de sus tíos. No tardó más que unos pocos segundos en volver, dándole la llave a su padre que le esperaba en la puerta y éste, al recibirla, animó nuevamente a su hijo a que se tirara a su prima. ¡Fóllatela, ostias, fóllatela! El hombre, viendo cómo su hijo cerraba la puerta de la casa al marcharse, entró en su dormitorio, donde su mujer, bajo los efectos de la medicación, dormía profundamente, y, quitándose la ropa, se puso un bañador y bajo al jardín, no sin antes coger un frasco de protector solar. Todavía Elena nadaba, haciendo un largo tras otro, pero, al ver a su cuñado, aminoró el ritmo y se acercó a donde estaba él. ¡Qué buena está el agua! Le dijo sonriendo Elena, apoyando sus antebrazos en el borde de la piscina y mostrando sin querer los dos pezones empitonados y gran parte de sus tetas desnudas a Ramón, al habérsele bajado la parte superior del bikini. Al verla las tetas, el hombre pensó, comiéndola las ubres con los ojos, mientras su verga crecía y se congestionaba: Tú sí que estás buena, cuñada. Aunque la respondió también sonriendo: Yo siempre en verano me hago varios largos cada día. Es un ...