1. La niña mala y el cachondo de su tío


    Fecha: 08/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... deporte tan completo y, con este calor, es de lo más refrescante.
    
    Continuó la mujer, y, al ver que Ramón llevaba un frasco de protector solar, le dijo:
    
    Con las prisas de venir a darme un baño no me he acordado de traer el protector, y siempre me suelo quemar la espalda.
    
    No te preocupes que puedes utilizar éste. ¡Ven que te echo!
    
    La propuso el hombre y la mujer, aunque cortada por la proposición, no quería ser descortés con su cuñado que la había permitido bañarse en su piscina, por lo que aceptó. Además su hijo y su mujer estaban en la casa, así que no debía temer nada ya que supuso el hombre se cortaría y solo la daría unas pequeñas pasadas por la espalda.
    
    Dando la espalda a Ramón, nadó hasta las escalerillas de la piscina, y, subiendo por ellas, se dio cuenta que se le había bajado la parte superior del bikini por lo que se la subió y colocó, cubriéndose los pezones y lo que pudo de las tetas. También se sacó la parte inferior del bikini de entre los cachetes del culo donde se había ocultado, aunque no pudo evitar que su cuñado, después de dejar las llaves de Elena de donde las tomó, la observara lascivo las nalgas desnudas.
    
    Dándose la vuelta, tomó su toalla y se secó el cuerpo, ante la atenta mirada de Ramón, que la propuso que se tumbara bocabajo sobre la hamaca para echarla mejor la crema, y ella, muy obediente, puso la toalla sobre la hamaca y se tumbó cómo la había dicho.
    
    Sentándose en un borde de la hamaca donde estaba tumbada la mujer, el ...
    ... hombre se echó bastante crema en las manos y empezó a esparcirla lentamente por la espalda de Elena, observando la marca blanca que el bikini la dejaba. Tardó poco en soltarla por detrás la parte superior del bikini, y continuó extendiendo la crema. Aunque ella se asustó un poco cuando la soltó el sostén por detrás, al disfrutar cómo la acariciaba la espalda, no dijo nada y continuó con los ojos cerrados, gozando. A Elena la encantaba que la acariciaran y su marido hacía años que no lo hacía, solo quería follársela lo antes posible, sin preámbulos, en cuanto la veía un poco de carne al descubierto.
    
    Echándose más crema en sus manos, ahora fueron las piernas de Elena el objeto de sus sobes, y, extendiéndola, empezó por la posterior de los muslos, justo donde acababa la parte inferior del bikini. No atreviéndose todavía y masajearla las nalgas bajo la prenda, la sobeteo despacio y a placer los muslos, tanto por el exterior como por el interior, entre los muslos durante varios minutos, rozándola en varias ocasiones la vulva apenas cubierta por la braguita. Desplazando sus manos por los musculados gemelos, alcanzó sus hermosos y cuidados pies, y los amasó bien, incluso entre los dedos.
    
    Elena estaba ya totalmente entregada, disfrutando de un estado próximo al nirvana, con los ojos cerrados, medio adormilada.
    
    Después de unos minutos masajeándola los pies, continuó sobándola los gemelos, las rodillas y los muslos, atreviéndose ahora a meter sus manos bajo la parte inferior del ...
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