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La niña mala y el cachondo de su tío
Fecha: 08/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... a tu hija y al mío que se la estará beneficiando! Cogiendo también las bragas, Elena se puso rauda solo las sandalias y el vestido, pero sin abrocharlo, y, abriendo la puerta, salió a la calle y se encaminó rápido a su casa ante la sorprendida mirada de un vecino que, paseando al perro, la vio las tetas y el coño al tener ella el vestido abierto por delante. No se dio cuenta de la existencia del vecino, ya que temía Elena por la virtud de su hija de la que pensaba equivocadamente que era todavía virgen. Temía que, mientras su cuñado se la follaba, el hijo de éste estuviera haciendo lo propio con Malena. Al entrar en la casa llamó a gritos a su hija y ésta la respondió tranquilamente desde el salón. Al entrar la vio tumbada en el sofá, viendo plácidamente la televisión. ¿Estás bien, hija, estás bien? Pues claro, mamá. ¿Por qué no voy a estar bien? ¿No ha venido por aquí tu primo? ¿Por aquí? No, porque iba a venir. ¿Es que quería algo? No, nada, nada, hija. Son cosas mías. Y se subió Elena al baño para ducharse, pensando que quizá el sádico de su cuñado se lo había dicho para inquietarla todavía más ya que sabía lo preocupada que estaba ella con la virtud de su hija. Malena, tumbada sobre el sofá y esta vez vestida, al ver que su madre estaba desnuda bajo el vestido, pensó acertadamente que su tío se la había tirado y recordó lo sucedido con su primo. Pero vemos que es lo que sucedió en casa de Elena entre su hija y Ramoncín. Volvamos al ...
... pasado donde dejamos a Ramoncín devolviendo las llaves de casa de Elena a su padre. El joven volvió rápido a la casa de su tía y, abriendo la puerta que había dejado entreabierta, la cerró a sus espaldas, no escuchando ningún ruido ni observando ningún movimiento en el interior de la vivienda. Descalzándose, dejó sus deportivas y subió descalzo las escaleras despacio y sin hacer ningún ruido camino del dormitorio de su prima donde suponía que ahora dormía. La puerta estaba cerrada y, abriéndola con cuidado, observó que las finas cortinas de la ventana de la habitación estaban totalmente cerradas pero permitían ver perfectamente el interior del dormitorio por lo que pudo ver que encima de la cama yacía la niña. Estaba tumbada, durmiendo y ¡completamente desnuda! Estaba tumbada de lado en posición fetal, con sus rodillas dobladas hacia delante, mostrando al empalmado joven, sus torneadas y fuertes piernas, así como sus glúteos redondos y macizos. Por la posición en la que estaba Malena solo podía verla Ramoncín bien una de las tetas, redonda y erguida semejaba un coco partido por la mitad, con una areola del tamaño de un euro del que emergía ahora un contraído pezón. Desnudándose lentamente y sin emitir ningún ruido, dejó su ropa encima de una silla, donde también descansaba la que se había quitado Malena. Ya sabía el joven la costumbre de la calientapollas de su prima de dormir completamente desnuda. Ya la había visto así en varias ocasiones pero nunca había podido ...