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La niña mala y el cachondo de su tío
Fecha: 08/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... sostén de la hamaca, se acercó a la silla donde estaban sus sandalias, su vestido y sus llaves. Colocándose el vestido sin abrochar se dirigió hacia la salida, pero Ramón, completamente desnudo, salió rápido de la piscina y, corriendo, se puso delante de ella, y la dijo: ¡Ven, vamos a ver a Mercedes! Pero … ¿Qué dices? ¿Estás loco? ¡Venga, ven conmigo para que veas que no te mentía, que ella duerme y no se ha entrado de nada! ¡Qué no, qué no voy, que te creo! Pero el hombre, cogiéndola de un brazo, la obligó a subir con él las escaleras, cayendo por el camino el sostén, las sandalias y las llaves. Como oponía ahora más resistencia, Ramón tuvo que inclinarse hacia delante y, levantándola, la quitó el vestido y la puso sobre sus hombros, subiendo así los escalones que le faltaban. Entrando al dormitorio, colocó de pie a Elena frente a la cama donde Mercedes dormía profundamente bocarriba, y la dijo: ¡Ves, cómo no te mentía! Con los ojos dilatados por el miedo y la vergüenza, Elena no dijo nada, solo quería salir de allí pero el hombre la retenía agarrándola por el brazo. ¡Ven, que te voy a demostrar qué duerme y no se entera de nada! Y empujándola sobre la cama, la tumbó bocarriba al lado de Mercedes. Tirando rápido de sus bragas, se las quitó, dejándola completamente desnuda, y, levantándola las piernas y colocándolas sobre su pecho, la penetró nuevamente por el coño, ante el horror de Elena que no daba crédito a lo que la estaba ...
... sucediendo. Sin dejar de mirarla las erguidas y redondas tetas, colocó una rodilla sobre la cama para impulsarse mejor y la sujetó por las caderas, empezando a balancearse adelante y atrás, adelante y atrás, una y otra vez, follándosela a un ritmo cada vez mayor y obligando a su cuñada a que se sujetará fuertemente al colchón para no chocar con su drogada esposa y pudiera despertarla. Aun así el movimiento continuo de vaivén que imprimía el hombre al tirarse a su cuñada, desplazaba el colchón e iba espabilando poco a poco a Mercedes. A pesar de sus esfuerzos, no pudo evitar Elena alcanzar nuevamente el orgasmo, aunque se contuvo de chillar tan alto como hubiera deseado, emitiendo solo un pequeño y prolongado chillido al correrse nuevamente. También Ramón se corrió y, tras dar un buen sobe a las dos tetas de su cuñada, la desmontó y la dijo sonriendo orgulloso: ¡Ves, cómo no mentía! La puritana de mi mujer ni se ha inmutado cuando me he follado delante de sus narices a su cuñadita encima de su propia cama. Elena, sin decir nada, se incorporó de la cama y, saliendo rápido del dormitorio, Ramón alcanzó a darla un fuerte y sonoro azote en una de sus nalgas, haciendo que chillara de dolor. Mientras la mujer bajaba rápido por las escaleras recogiendo su ropa y las llaves, el hombre, desde arriba, la tiró las bragas que se había dejado en el dormitorio, y la gritó: ¡Toma, que te dejas las bragas, cuñadita! Gritándola a continuación, entre grandes carcajadas: ¡Saludos ...