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Confesiones íntimas de intercambios
Fecha: 10/04/2022, Categorías: Confesiones Autor: Sirena y Triton, Fuente: CuentoRelatos
En una visita de Berta a Carolina, después de conversar sobre cosas distintas y ponerse al día de los chismes del momento, sin muchos rodeos le preguntó sobre lo que sentía viviendo una vida sexual un tanto fuera de lo común. Carolina después de sonrojarse un poco, pues no esperaba esa pregunta, le respondió que es como la vida de cualquiera, con los gustos y fantasías de cada quien; que quizá con algo más de curiosidad, nerviosismo y tal vez un poco más de riesgo. Pero que no era una sensación de ser especial o extraterrestre, al contrario, la hacía sentir más humana. Pero Berta, en busca de más detalles, siguió indagando: Pero entonces, ¿qué hace que vivas y hagas cosas que yo quizá no vaya a vivir nunca? Carolina, que en algún momento le había contado apenas un par de detalles sobre el asunto, le contestó: Yo no te puedo decir que disfruto más que tú o que debas vivir como yo lo hago, solo te puedo contar algunas cosas que he vivido y he sentido. Pero la decisión es muy personal. Tomó un poco de té, del que estaban compartiendo, y viendo que Berta solo la miraba, esperando más detalles, continuó: Solo vivo mi vida sexual con Roberto. Si mi esposo no puede o no quiere, ni siquiera intento hacer nada. Pero cuando ambos estamos de acuerdo, todo se pone en marcha y el ambiente se transforma. Conversamos casi con detalle las cosas que queremos hacer y elaboramos un pequeño plan. Es esta fase siento muchos nervios, mariposas en el estómago, es como ...
... cuando niña o adolescente y me estaba preparando hacer una travesura. A veces, recuerdo cosas que hemos hecho y me aumentan las ganas. Incluso cuando pienso en las ocasiones que no han ido del todo bien, pues tienen sus detalles excitantes. Tomó nuevamente un trago de té, se acomodó mejor en la butaca en la que estaba sentada y prosiguió: Casi siempre pensamos en los intercambios. Aunque debo decirte que la gran mayoría de las veces las cosas se quedan en pura fantasía. Solo en unas pocas ocasiones hemos podido vivir algo de lo que tú llamas fuera de lo común. Pero aun cuando no salga nada, mientras hablamos y tengo los nervios al máximo, comienzo a pensar en las chupadas que he dado. Cuando me he metido y me han metido los miembros en la boca. Recuerdo cómo les he pasado la lengua por la cabeza, el tronco e incluso por las bolas. Si son venosos, me gusta pasarles la punta de la lengua por sus venas, y de manera intermitente los masturbo. Cuando no son venosos, como el de Roberto, me dedico a la cabeza. Me la meto de a poquito, le paso la lengua por el borde y luego me lo meto todo en la boca. Subo y bajo hasta que tiene bastante saliva, me lo saco y lo masturbo mientras le miro la cara de excitación. Y luego, nuevamente a chupar. Si siento que van a terminar, bajo el ritmo o me lo saco de la boca, nunca me ha gustado el sabor del semen y cuando terminan en la lengua. El sabor dura bastante tiempo sin quitarse. Solo en un par de ocasiones me he tragado el ...