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Primero me desvirgó, luego fui su putita
Fecha: 12/04/2022, Categorías: Gays Autor: danisampedro91, Fuente: CuentoRelatos
... algo contentillo a causa de la bebida, pero al quedarse en calzoncillos, me dio una palmadita en el culo, diciéndome que si me gustaba su polla. ¿Te gusta mi polla eh pájaro? Ya me di cuenta el otro día como la mirabas y como te caía la baba por ella. Yo me quedé paralizado al oír aquello. No sabía que hacer o decir, se notaba lo nervioso que me estaba poniendo. Tranquilo, me dijo, no te asustes. Te gustan los tíos, ¿verdad? Yo sin poder mirarle a la cara, no sabía que decir, solamente me encogí de hombros, y moví la cabeza en señal de afirmación. Se acercó a mí tocándose la polla por encima del calzoncillo, y mirándome a los ojos, me dijo sí quería tocársela. Yo agachando la cabeza y temblándome las piernas, me encogí de hombros, en una clara sumisión. Cogió mi mano llevándola a su paquete, diciéndome que la tocara. No tengas miedo, ponte de rodillas y ve bajándome los calzoncillos. Me puse de rodillas, y fui tirando de los calzoncillos hacia abajo, dejando aquella verga al descubierto. Dios, si la primera vez que se la vi, me pareció enorme, ahora la veía todavía más grande y gorda. Llevé mi mano a aquellos genitales que le colgaban, empezando a palpárselos. Así, así, ahora métela en la boca y mámala, me decía el capitán, llevando sus manos a mi cabeza, empujándola hacia su pelvis. Sumiso y obediente, abrí la boca y empecé a chupar aquella verga. La polla del capitán no estaba más que a media asta, pero poco a poco al ir yo chupándosela, ...
... está empezó a crecer y ponerse cada vez más dura. Metía mi lengua por la piel del prepucio, luego de rodear el glande con mi lengua, chupaba aquella cabeza que cada vez era más gorda y colorada, ya apenas me cabía en la boca, pero yo seguía mamando aquel portento de verga, mientras con mi mano iba acariciándole los genitales. El capitán empujaba con sus manos mi cabeza, en un claro intento de meterme toda la polla en la boca, cosa que no me cabía ya que aquello era demasiado grande y sobre todo gorda. Así así, abre esa boquita y trágatela toda. Chúpala bien que luego me vas a dar ese culito tan redondito que tienes. Quiero follarte ese culito de tía que tienes, te lo voy a abrir con mi polla y te lo voy a dejar preñado con mi leche. Yo como buen sumiso y con lo tímido que era, no hacía otra cosa más que abrir la boca, y dejar que el capitán me la follase. En ocasiones me la metía tan a dentro, que me abría en vómitos y me hacía que mis ojos llorasen y las babas cayesen por la comisura de mis labios. Estaba algo nervioso por la situación, pero sabía que allí no iba a venir nadie, la compañía estaba vacía y la habitación del capitán estaba cerrada con llave, cosa que había hecho el capitán, antes de que empezara a chuparle la verga. El cabrón, ya había venido para el cuartel, pensando en lo que iba hacer, y que no era otra cosa que follarme. Después de estarle chupando la polla durante un buen rato, me ordenó que me levantara y que me quitara la ropa. Desnúdate que ...