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Mario (08 de 22): Semana loca con algún recuerdo
Fecha: 16/04/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... en aquel lugar y circunstancia, en otro momento hasta le hubiera esquivado para no pasar a su lado, ahora resultaba ser mi salvación. -No corras tanto, tu no llevas su peso. -Perdona Aldo, es cierto. -reduje mi velocidad y me mantuve a su lado. -¿Como se te ocurre venir aquí solo? -a pesar de que respiraba con dificultad tenía ganas de saber, yo no quería hablar y denunciar lo que pasaba con mi abuelo y callé adelantándome unos pasos. Subir las escaleras debió de ser agotador para Aldo a pesar de su enorme fuerza, en el instituto siempre nos reíamos de él por su torpeza sobre todo, también por falta de cabeza o inteligencia, no porque fuera tonto, todos teníamos lo nuestro. Nos habíamos hablado muy poco, solamente en la tienda de sus tíos donde yo acudía a buscar los encargos del abuelo. -¡Puto viejo, como pesa! -murmuraba a la vez que sordos juramentos le salían de la boca. Le guié para que lo depositara en su cama, simplemente le tapé con una colcha, mañana, o cuando despertara, me ocuparía de él. En la cocina Aldo se lavaba la cara en el fregadero. -Parece de plomo el cabrón del viejo. -No hables así de mi abuelo Aldo. -Tu abuelo me importa un carajo, yo te he ayudado a ti. -Y te doy las gracias, sinceramente no creía que fueras así. -¿Cómo crees que soy? -le vi una mirada rara, malévola. -Bueno, me has ayudado y te lo agradezco. ¡Gracias!, de alguna manera te pagaré el favor. -se acercó hacia mí, su cabeza rozaba la bombilla ...
... pendiente del techo. -Puedes hacerlo ahora mismo. -No tengo dinero Aldo, el lunes pasaré por la tienda. -El dinero es cosa de mis tíos, yo necesito algo más de ti. -podía haber escapado en ese momento, o intentarlo, pero rápidamente sus potentes brazos me tenían sujeto. -Que no se te ocurra gritar putito. -con una mano agarró mi cuello apretando hasta sentir ahogo. -Quiero cobrarme ahora mismo. -El lunes te daré lo que quieras, ahora no tengo nada para darte. ¡Mi móvil si lo quieres!. -dejó de sujetarme el cuerpo con la otra mano y las dos se aferraron a mi cuello llevándome la cabeza hasta que sus labios estuvieron en mi oreja. -No te hagas el tonto, sabes perfectamente lo que deseo, lo que quiere la mitad de los hombres del barrio, ¿adivinas ahora? -me había soltado una de las manos y la llevó a mi culo. -No sabes como provocas putita, cuando paseas moviendo tu culo de maricón que todos queremos, no eres tan inocente para no saberlo. -El lunes sacaré dinero y podré pagarte lo que me pidas, ahora déjame Aldo. -Tu no tienes dinero marica, y no lo tendrás nunca, vivirás a crédito como tu abuelo, solo que tu tienes una tarjeta de crédito bien hermosa. -tiró de mis pantalones y me los bajó, llevó la mano a mis nalgas y las moldeó apretándolas. -Esto es lo que quiero puto, lo único que tienes que merezca la pena. -Si sigues así gritará, tienes que irte ya de mi casa. -apretó la mano que contenía mi cuello. -Ni se te ocurra putita, el inicio de un ...