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En la bodega con la madura de contabilidad
Fecha: 23/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... sus ricos fluidos, de sus fluidos infieles y maduros! Me baje el pantalón con apuro, bajando mi trusa también, saque mi verga la cual estaba durísima y al hacerlo, la hermosa contadora se acercó a ella y la llevo a su boca, lo mamaba sublime, me hacía jadear de placer que sentía cuando su lengua recorría mi tronco y se perdía succionando mi cabecita, lo besaba y lo mordía, yo estaba de pie y ella sentada en las cajas, de ahí podía mirar la planta vacía, solo ella y yo, ¡lejos de su pareja y de los demás compañeros! L: ¡Corazón!! ¡Lo chupas magnifico! S: ¡Agh, esta rica! L: ¡No sabes cómo soñaba contigo! S: ¡Nos van a correr!! L: Pues para mí, ¡esto lo vale! S: ¡Que gañan!! Después de hacerme sentir maravillas con su boca, la recosté sobre las cajas levantando sus piernas, me incline un poco y la penetre fuerte, apoyándome en sus muslos me movía una y otra vez, me encantaba ver su trusa a un lado en su entre pierna, eso me puso como demonio, mis movimientos eran acelerados, Sara se tapaba la boca para no la escucharan, yo le apretaba las tetas, le morid a las pantorrillas, me movía con fuerza, le hacía sentir mi dureza, al dureza que con su seducción había provocado! S: ¡Agh, que rico, no sabes cómo lo esperaba!! L: ¡Eres súper nena! S: Cuando tenía sexo con él, agh, pensaba en ti, ¡en como lo hicimos esa noche! L: ¡Yo no he podido olvidar tu rico aroma y tu rico perro que traes ahí!! S: ¡Dame más, agh, dame más! L: ¡Toma, uf, que ...
... rico, que rico!! ¡Me acosté yo en las cajas y ella en una forma de misionero improvisado comenzó a cabalgarme rico, me encantaba acariciar su abdomen y cadera cada que ella se movía a ritmo de la alarma de las maquinas, le acariciaba sus muslos carnosos y jadeaba en silencio, mi respiración delataba el placer que esa madura buenísima me daba! L: ¡Que rico te mueves!! S: ¿Te gusta cariño? L: ¡Me encanta, muévete, mueve tu rico cuerpo mamacita! S: ¡Que rico, estar aquí me pone más caliente! L: ¡Seguro que es no te da tu merecido bien, jajá, uf! S: ¡Olvida eso, solo dámela, dame tu dureza!! ¡Sarita estaba súper cachonda, la puse en cuatro en las cajas y tomándola por sus muslos la ensarté fuerte, me movía como toro, le apretaba las nalgas y le besaba su espalda, me encantaba tomarle las manos y pasarlas atrás de su espalda, a pesar de la excitación nos manteníamos cautelosos, se escuchaban ruidos afuera, pero yo seguía ensartando a esa rica contadora! S: ¡Agh me empalas, que fuerte, agh! L: Me pones a mil, uf, ¡que piernas!, que nalgas! S: ¡Cógeme, agh, cógeme!! L: Toma, uf, que rico aprietas, ¡eres toda una diosa!! Sin sacársela la tome de la cintura y al puse de pie, la cerque hacia una puerta corrediza donde se apoyó, seguía penetrándola rico, no me importaba que nos vieran, solo quería seguir disfrutando de Sara, quería hacerla venirse y que se volviera adicta a mi sexo, ¡adicta a mi verga! Ella se dio vuelta y nos besamos salvaje, le ...