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Yoga y cuernos
Fecha: 25/04/2022, Categorías: Confesiones Autor: Juan m 8722, Fuente: CuentoRelatos
... lleve a un éxtasis de placer. Luego de liberar mi hombría de entre mis ropas, rápidamente esta mujer casada procedió a tomarlo con una mano y en forma de caricia corrió hacia atrás su pellejo. Liberando mi glande semejante a al tamaño de una pelota de golf. Belén sin quitar los ojos de la semiesférica punta de mi pene deseaba lamerlo, mirándolo como hipnotizada. Su cara era de asombro, su boca estaba entreabierta sobre la cual posó su mano al ver que mi sable iba tomando la dureza de un roble con cada caricia que realizaba. Dureza la cual Felipe nunca tendría. Su nerviosismo daba la pauta de su poca experiencia en la manipulación de estos largos tamaños. Miraba el erecto tronco cómo enamorada para mirarme luego a los ojos, y así con su lengua tímidamente rozar varias veces mi caliente vara. Por su boca empezaba a correr mi sabor masculino, dándome el placer de rodillas que tanto ansiaba. Aferrada con ambas manos a mi estaca, lustraba mi mástil con su lengua de ida y de vuelta. Su boca solo succionaba mi enorme glande, pero lo hacía con gran empeño. Un empujón de mi mano en su nuca ordenó que debía comerme un poco más. De a poco fue succionando haciéndome sentir su pequeña garganta sobre todo mi falo. El placer era intenso y erguido en mis dos piernas miraba el techo mientras contenía la respiración ante la terrible erección generada por el felatio en modo zorra que me estaba propinando. Sobre todo cuando bajaba la mirada y podía verla tocar mi quena de carne como ...
... una profesional. Su rostro estaba transformado, colorado por la falta de aire y con lágrimas en los ojos por encontrarse varias veces al límite del ahogo pero aun así, seguía devorándose mi rabo. Hilos de saliva por doquier colgaban de su boca decorando la escena. Largos minutos de placer oral en esa posición fueron como obsequio, llevándome con su lengua al límite de una eyaculación brutal, la cual me vi muy tentado a derramar dentro de su tráquea. Ya en un éxtasis total decido jugar un poco más fuerte. Siguiendo esta de rodillas la tomo del cabello, para incorporarla en pie. Girándola rápidamente y sin soltar su cabello pongo su rostro contra la ventana y ella intuitivamente apoya sus dos manos sobre el vidrio. Posicionándome así detrás de ella. Con la mano que tenía libre logro bajar su calza hasta sus rodillas para luego correr aún lado su ropa interior, todo de modo muy brusco. Con uno de mis pies separo sus piernas dejándola bien abierta para penetrarla duramente y sin piedad. Ya había tomado mi trozo de carne para hundirlo en ella mientras la sujetaba del cabello y su calza solo era un adorno bajo sus rodillas, fue cuando me dijo: -¡No, no por favor, así no! ¡Así me coge mi marido! ¡Me coge como una puta barata! No me cojas así, ¡Amamé por favor!, ¡Amamé con esa rica verga que tenés! La solté inmediatamente del pelo, la hice girar sobre su eje y comencé a besarla. A besarla mucho mientras metía mis dedos con mucha suavidad dentro de ella. Pude notar la ...