-
Autobiografía sexual (Parte 6): Tras las rejas
Fecha: 25/04/2022, Categorías: Confesiones Autor: LorePadilla, Fuente: CuentoRelatos
... adelante del placer que me causaba, sin sacar de mi boca su pito. Poco a poco, fui metiendo su verga más profundamente en mi boca y aumenté la velocidad con que se la chupaba. De pronto, él tomo mi cabello y agitó mi cabeza para hacerlo a su gusto de velocidad y fuerza, aunque causó que tuviera sensación de ahogo, pero sin duda me gustó tenerla toda en mi boca. Ya se imaginarán los ruidos de mi garganta siendo golpeada y mis descansos jalando aire. Luego de un rato, Adrián me puso en cuatro para jugar con mis nalgas, acariciarlas, rebotarlas y golpearlas rico. Sin esperarlo, sentí su lengua escarbando mis labios vaginales y pasando desde mi clítoris hasta mi ano. —¡Uy! ¡Qué ricas lamidas me das, papi! Hice mi trasero lo más atrás que podía y sentía su lengua y sus labios comiéndose mi coño mientras que su nariz me picaba el culo. Su respiración me hacía cosquillas y me idealizaba para una posible penetración anal, que de solo pensar en ello me daban como ñáñaras por lo grandecita que la tenía. Su boca terminó de hacerme maravillas para pasar a enterrarme toda su deliciosa polla. Sin piedad ni romanticismo comenzó a embestirme duro y a velocidad moderada, justo como quería porque ya estaba muy caliente y deseosa de ser cogida. —¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Así, baby! ¡Duro! ¡Mmmm, se siente bien rico! Sus movimientos, lo fuerte que me follaba, la manera en que me sostenía y las nalgadas que me propinaba eran tan fascinantes. En momentos se detenía y yo aprovechaba ...
... para azotarme solita y moverme sensualmente. Me encantaron sus gemidos graves con frases calientes que provocaban que me moviera más. —¡Tsss! ¡Ahhhh! —¿Te gusta, papi? ¿Mmm? —¡Uy! Me encanta. —¿Qué te encanta, baby? —Me encanta tu cuerpo, mami. ¡Tsss! Te mueves riquísimo. Era hora de premiarlo, así como estaba hincada solo me zafé de su polla y me di la vuelta para mamarle la verga y mirarlo a los ojos, provocándole bastante excitación. —A mí me encanta tu chile. ¡Mmmm está exquisito! —¡Ay, chiquita! Me prendes demasiado. —Y tú a mí, me tienes ardiendo de placer. Coges excelente. El siguiente paso fue acostarlo en el sofá y ensartarme en su verga para darle unos sentones duros al mismo tiempo que manipulaba mi clítoris y no tarde en correrme a chorros. Me saqué el pene de Adrián para echar mis jugos en el sofá, pero no me esperaba ver que su glande se infló y eyaculó a mares. Su rica leche brotó hasta mi cara y me escurrió prácticamente en todo el cuerpo. Yo solamente me llevé la mano a la boca para ocultar mi risa, pero luego le tomé el pito y comencé a besarlo y a limpiarlo con mi lengua del semen que le quedó escurriendo. —¡Uf! Ya no aguantaba más —dijo exhausto. —No te excuses papi rico —consentí—. Tu lechita está buenísima. —¿Te avientas otro round? —¡Por supuesto! —exclamé emocionada—. ¡Estaría perfecto! —Pero descansemos un poco, ¿sí? —¡Claro! Te propongo algo: Vamos a bañarnos, la tina es muy cómoda. —Me parece muy buena ...