1. Memorias inolvidables (Cap. 15): Infeliz accidente


    Fecha: 25/04/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... Ellos lo han decidido, no pongas más problemas.
    
    Se salieron discutiendo los esposos. Miguel sabía que iba a ocurrir esto por eso no lo quería decir de cara a la noche y pensó: «Tú lo quisiste, mamá, y, como siempre, te condenas en tus decisiones; esta noche no duermes y mañana estás insoportable».
    
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    Miguel siempre se llevó bien con sus hermanos y hermanas, aunque su preferida y a quien le confesaba sus cuitas antes que a nadie era a Mercedes. Sus hermanos se distanciaron de él cuando se declaró gay ante todos. Las chicas lo llevaron bien, como algo tan natural e incluso pensaban cuán equivocados estaban los demás. Sin embargo, sus hermanos Eleuterio y Facundino se indispusieron, le contradijeron, lo insultaron y aparecieron como los más formales de todo el mundo. Tramaron el modo de que sus padres lo echaran fuera de casa, lo que hubieran hecho de no haber sido por las hermanas. Había comenzado la guerra de sus hermanos contra él.
    
    Pasó Augusto por la casa de Miguel y, tras saludar a su madre y a Mercedes, subieron al auto y se fueron a la casa veraniega que tenían cerca de la costa en Punta Negra, cerca de Denia, una zona rocosa junto al mar, con una estrechísima playa con marea baja y habitualmente invadida por el mar con rocas donde estar, buenas vistas y un mar con agua azul transparente. En lo alto están las casas con su jardín y piscinas como la de Augusto y abajo todo muy poco poblado para disfrutar de sol integral.
    
    En aquel entorno, Augusto ...
    ... tenía varios amigos con los que a veces salía ir al mar en una embarcación de su tío Augusto, hermano de su padre y de quien heredó el nombre. Esto hacía prever que se iban a relajar bien y Miguel podría soltar al aire todas sus preocupaciones y penas y ahogarlas en la salada agua del mar.
    
    Las presentaciones a su llegada fueron todo lo mejor posible. Los padres de Augusto lo recibieron como si fuera uno más de la casa y le dijeron que por lo menos debía quedarse como 15 días o más si lo deseaba:
    
    — Porque Augusto y nosotros te estamos muy agradecidos de lo que hiciste cuando nuestro accidente, te preocupaste por él más que nosotros que también estábamos hospitalizados.
    
    Detalles que Miguel conocía muy bien porque también había ido a visitarlos a ellos dos hasta que los pudieron poner a ambos en la misma habitación del hospital. Ya entonces solo visitaba a Augusto para ayudarle a estudiar y allí iban sus padres con muletas los dos para hacerle compañía y saludar a Miguel. Pero Miguel no quería que le pagaran favores:
    
    — No están en deuda conmigo, solo hice lo que me pareció que debía hacer por un compañero de clase…
    
    — Pero fuiste el único que vino y me ayudó, Miguel —decía Augusto—; es cierto, nadie tenía obligación de hacerlo, tampoco tú, pero tú hiciste que yo me encontrara a gusto, en paz y salvara mi curso escolar, ¿acaso traer a un profesor a la habitación del hospital no es extraordinariamente importante?
    
    — Pero… yo…
    
    — Miguel, lo tuyo fue una pasada…; ...
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