1. Memorias inolvidables (Cap. 15): Infeliz accidente


    Fecha: 25/04/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    Miguel besó a Sebastián, este se puso el casco y se fue. Miguel le miraba cuando iba a dar la curva. Sebastián levantó el brazo, Miguel también, desapareció en la curva Sebastián y Miguel se sentó en el portal de su casa, sin querer entrar. Hubiera esperado eternamente a Sebastián allí en el portal. Sebastián nunca llegó. Llegó el padre de Miguel y le mandó que entrara en casa. Miguel había llamado muchas veces al móvil de Sebastián y el móvil de Sebastián no contestó ya más. Sabía que no había nadie en la casa de Sebastián y no se atrevió a llamar a nadie más. No durmió en toda la noche. Le faltaba Sebastián.
    
    A la mañana temprano, puso la televisión de su cuarto mientras estaba en la cama y en la televisión se enteró. Sebastián había muerto en un tiroteo de carretera entre la policía y unos delincuentes. Al parecer los delincuentes le confundieron por un policía y le dispararon, acertando justo en el pecho. Las noticias decían que el coche de los delincuentes quería atropellarlo, pero el conductor de la moto los esquivó arrimándose mucho a la Bionda o barrera de seguridad del arcén, pero al adelantarle le dispararon. Una patrulla de la policía se paró para auxiliar al hombre caído de la moto y se encontraron a un joven de unos 18 años que ya era cadáver, había atravesado una bala su corazón y otra su cerebro. Murió instantáneamente. Miguel pareció morir. No se movió en todo el día ni para comer.
    
    Fueron localizados los padres y se organizó el sepelio para dos días ...
    ... después, dados los trámites exigidos por ley. Allí estaba Miguel todo desconsolado, acompañado por todos sus hermanos que comprendían su dolor. Sus padres también estaban a cierta distancia, más como observadores que como interesados. Los padres de Sebastián enviaron a Lizbeth para que llamara a Miguel y se uniera al dolor de la familia durante las exequias y en el entierro. Miguel se levantó y lo hicieron sentar entre la madre y la hermana de su amigo y novio Sebastián. Todo el mundo decía que «a este chico le va a costar un mal la muerte de su amigo», otros decían «pues es verdad que se amaban y por lo que se ve no poco». Había comentarios para todos los gustos. Sin embargo, por la cabeza de Miguel rondaba aquella sevillana de Manuel Garrido: «Algo se muere en el alma…» y la canturreaba en su interior:
    
    I
    
    Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va.
    
    Y va dejando una huella que no se puede borrar.
    
    Estribillo:
    
    No te vayas todavía, no te vayas por favor, no te vayas todavía;
    
    que hasta la guitarra mía llora cuando dice adiós.
    
    II
    
    Un pañuelo de silencio, a la hora de partir.
    
    Porque hay palabras que hieren, y no se deben decir.
    
    III
    
    El barco se hace pequeño, cuando se aleja en el mar.
    
    Y cuando se va perdiendo, que grande es la soledad.
    
    IV
    
    Ese vacío que deja, el amigo que se va.
    
    Es como un pozo sin fondo, que no se vuelve a llenar.
    
    Acabadas todas las ceremonias y los pésames para quedar bien la gente, nadie podía pensar que Miguel seguía ...
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