1. Julio y Sebastián


    Fecha: 27/04/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    Sebastián metía una camisa en su mochila justo cuando su compañero de cuarto entraba en la habitación.
    
    — ¿Te vas a casa estas las vacaciones? —le preguntó Pepe, su compañero de cuarto, mientras se sentaba en su cama y lo miraba con cara triste.
    
    — Sí; he de ir a ver a mis padres —dijo Sebastián.
    
    Pepe asentía con su cabeza mientras miraba cómo Sebastián se pasaba los dedos por el largo pelo, enredándolos por entre los cabellos marrones:
    
    — ¡Joder, joder, joder, tengo que cortarme el pelo, —reflexionaba Sebastián murmurando de manera inteligible y Pepe le miró a los ojos extrañado.
    
    El tercer año de Universidad había sido muy duro y había dejado que su cabello creciera como unos 46 centímetros, según las mediciones de Pepe, por varias razones: una, casi por necesidad, ya que le preocupaban más los estudios que ir a una peluquería; otra, por desquite, pues siendo pequeño siempre había tenido el cabello muy corto, con corte al cero, ese había sido su estilo de peinado de verano y en el invierno lucía un pelo solo poco más largo aunque bien ajustado, porque su padre decía que era uno de los pocos cortes de pelo decentes que un hombre debía lucir, pues si había sido bueno cuando él estaba en el ejército, igualmente era bueno para su hijo; y otras, entre las que estaba el gusto de su novio con quien había roto no hacía mucho tiempo. En este momento, sabía Sebastián que, cuando llegara a casa, sus padres le comentarían lo de su pelo y le obligarían a cortárselo ...
    ... queriendo o sin querer, por lo que decidió echar manos al asunto antes de irse de vacaciones a su casa.
    
    Pepe, su compañero de cuarto, se rio entre dientes a causa de su decisión, pero le dijo:
    
    — Imposible, ¿dónde encontrarás ahora abierta una peluquería, amigo mío?
    
    — Ya tengo cita, —indicó Sebastián mientras ponía sus zapatillas en su mochila.
    
    — Muy inteligente; vale, vale, bueno, me voy, que tengas felices vacaciones y descansa.
    
    — Gracias, igualmente.
    
    Sebastián cerró la bolsa y se puso los zapatos. Abrió la puerta, salió del dormitorio, bajó las escaleras y caminó por la calle hasta la peluquería. No pensaba en nada, porque tenía demasiadas cosas en qué pensar.
    
    Nunca había estado en el particular asunto de peluquerías, porque de eso se había encargado siempre su padre, por lo que solo conocía bien una peluquería, la de su pueblo, jamás había entrado en otra. Esta le pareció que era una peluquería algo extraña: por un lado, era increíblemente retro, y por otro, también se había informado y le habían dicho que estaba atendida por un hombre realmente atractivo llamado Julio. Así que Sebastián decidió concertar una cita con el siempre famoso Julio mediante el teléfono, de otro modo no lo atendería.
    
    Al llegar, Sebastián abrió la puerta, y vio que solo había una persona en toda la peluquería, estaba sentada en el área de espera. Supuso que ese chico era Julio y saludó:
    
    — Buenas noches, ¿Julio?
    
    —Hola, debes ser Sebastián, le contestó el hombre.
    
    Se veía que ...
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