-
Julio y Sebastián
Fecha: 27/04/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... cruzaron la mirada fijamente a través del espejo, y dijo de muy buen talante: — Está bien. Lo ataré y lo cortaré antes de que lo destruya del todo, ya que si es tan largo podría atascar los clippers de las maquinillas; luego, en un santiamén, cortaré el rastrojo, ¿te parece bien? —Sí, —asintió Sebastián con total acuerdo. Julio sonrió y luego se dirigió a su cajón y sacó una capa a rayas, la desplegó, se la colocó sobre Sebastián, todavía sin ajustara para anudarla. Regresó a su cajón y extrajo una tira para el cuello, puso el papel alrededor del cuello de Sebastián y luego cerró la capa, ajustándola cómodamente al cuello con el velcro. Sebastián se miró en el espejo, pensó que Julio se había puesto caliente y que estaba empezando a sentir los movimientos de excitación en su ingle. Julio detuvo su pequeño carrito rodante de metal, donde tenía sus juegos de tijeras y maquinillas, junto con varios instrumentos y un pequeña cortadora rastreadora de afeitar. Mientras Julio preparaba sus máquinillas, Sebastián vio la foto de una hermosa mujer rubia enganchada entre el marco y el vidrio del espejo de Julio: — ¿Es esa tu novia? Julio se rio entre dientes y sacudió la cabeza; — No, ¡qué va! Esa es mi hermana, Amy. Estamos muy unidos —se rio y añadió:— soy gay, así que definitivamente no voy a tener una novia al menos de momento. —¿De Verdad?, — preguntó Sebastián cuando Julio tomó un pequeño elástico de peinado y comenzó a juntar el cabello de Sebastián ...
... en una cola de caballo. — Sí, afirmó Julio y acompañó con la cabeza su sí. Julio tensó la cola de caballo de Sebastián para cortarla, no lo hizo porque sí, ni por alguna razón preventiva, sino que, siendo un excelente profesional, se estaba anticipando un posible cambio en los planes del hombre que estaba sentado en su silla. Sebastián miró la entrepierna de Julio y, para su sorpresa, notó que Julio estaba debatiendo con una erección en su entrepierna. — ¿Estás excitado?, —preguntó Sebastián. Julio se sonrojó y contestó humildemente: —Sí, tengo un chico muy caliente en mi silla. — ¿Ocurre esto con todos tus clientes? —preguntó Sebastián mientras se mordía el labio inferior un poco seductoramente, aunque no tan ostensiblemente. Julio sacudió la cabeza y dijo: —No, no me engancho con los clientes, no suelo hacerlo ni debo, pero a veces… — ¿Quieres hacerlo? Estoy limpio. Nunca he tenido ETS, —dijo Sebastián mientras miraba a Julio a través del espejo, sintiendo una sensación de emoción que comenzaba a recorrer todo su cuerpo. Julio asintió y respondió a la solicitud: —Nunca tuve ninguna clara oportunidad, y sí, claro que quiero hacerlo, ¿y tú qué? — Que me pones, claro que sí, —respondió Sebastián enseguida. Julio dejó sus tijeras en su carrito de metal y luego sonrió, mientras decía: — Lo afortunado de trabajar aquí es que hay cortinas en todas partes, y a nadie le importan los placeres sexuales de los otros. Fue al frente de la ...