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El coño de su madrastra Fina
Fecha: 27/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Fina, fuera puta de lujo. Lo había dejado tres años atrás para casarse con Teodoro, un empresario divorciado de 62 años. Fina tenía 32 años, medía 1.75, era rubia natural, tenía buenas tetas, fina cintura, anchas caderas y buen culo. Iba en bata de casa de regreso a su habitación desde el baño, cuando le dijo su hijastro: -¿Podía hablar contigo, Fina? -¿Qué te pasa? -Tengo un problema con mi novia. -¿Qué problema tienes, Javier? -Quiere que le coma el coño y no sé cómo hacerlo. Fina, sabía que le mentía, pero le siguió el juego. -Me temo que en eso no te puedo ayudar. -Yo creo que sí, quien mejor que una mujer para enseñar a hacer esas cosas. -Tú lo que quieres es echarme un polvo. ¿Verdad? Javier mentía más que hablaba. -No, quiero aprender a comer un coño. -¡¿Con 25 años aún no has probado un coño?! -Sí, pero nunca logré que mi pareja se corriera. Tengo mil euros para pagar tus servicios. -Gracias por recordarme que fui puta. -No era esa mi intención. -No necesito el dinero y lo sabes. -Hazlo por los pobres. Sé que ayudas al comedor de Cáritas. Javier, que era un joven de 25 años, de 1.82, moreno y con cuerpo de modelo, vio cómo su madrastra se sentaba a su lado, y le decía: -Ahí me has dado... ¿Mil euros? -Si. Fina, ya se soltó la melena. -A una mujer antes de bajar a su sexo hay que calentarla mucho si no es raro que se corra. ¿Besas bien? -Normal, diría yo. -Cien euros para Cáritas, por ...
... aprenderte a besar. -Vale, pero besar creo que ya sé. -A ver. Dame un beso. Javier le metió la lengua en la boca. Fina, se separó de él. -Para, para. Al besar a una chica, primero tienes que mirarla a los ojos, acercar tu boca a la suya y besarla de modo que su labio inferior quede entre los tuyos. Después pasa ligeramente la lengua sobre ese labio, ella te corresponderá. Sigue su lengua con la suya, luego de rozarla da marcha atrás para que sea ella la que persiga la tuya. Luego chúpasela y deja que te la chupe, hasta que ya os comáis vivos y los besos no tengan control. A estas alturas ya tu pareja debe estar excitada. ¿Lo pillaste? -Sí. -Entonces haz lo que te dije: Javier hizo paso a paso lo que su madrastra le dijera que debía hacer y acabó empalmado. Al acabar, Fina, se abrió la bata y aparecieron una esplendorosas tetas, redondas, con areolas rosadas y pequeños pezones. -Doscientos euros para Cáritas por aprender a comer unas tetas. Si le pidiera mil se los daba. -Hecho. -Vete haciendo lo que yo te diga. Pon tus dedos pulgares sobre mis pezones y con las manos masajea mis tetas -Javier hizo lo que le dijo-. Así. Al rato le decía: -Quita los dedos y lame los pezones de abajo arriba. -Tienes unas tetas deliciosas, Fina. -Llámame mamá. -Tienes unas tetas deliciosas, mama. -Haz círculos con la punta de la lengua en las areolas de los pezones. -Me estoy poniendo enfermo, mamá, y tú cómo si nada. -El río va por dentro, hijo, el ...